© ACNUR/B.Sokol. Agade Ag Mohammed, de 70 años dentro de su tienda en el campo de refugiados de Damba. Él y su familia caminaron por el desierto hasta Burkina Faso después de que algunos de sus familiares fueran raptados y posteriormente asesinados. Lo más importante que llevó consigo fue un bastón, que le fue imprescindible durante el peligroso viaje. Su mujer y sus hijos viajaban en camello y burros, pero el anciano tuvo que ir caminando.
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