© ACNUR/B.Sokol. La mujer de Agade, Mamma Wallet Bona, de 40 años, llevó consigo los utensilios de té de la familia, que utiliza ahora una de sus hijas. “La vida de los tuareg es el té”, decía. “Nos aporta energía, incluso cuando no hay comida.” Durante el viaje hasta Burkina Faso, lo guardó dentro de un pequeño saco, amarrado a la grupa del burro que la llevó hasta un lugar seguro. Beber té es lo primero que hace Mamma por las mañanas, un ritual que repite a lo largo del día. “El té es una tradición de nuestros antecesores. Si no seguimos la tradición dejamos entonces de ser tuareg”.
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