© ACNUR/B.Sokol. La matriarca de la familia, Lalazaina Sherifa Haidara, en el campo de refugiados de Mentao. Esta maliense octogenaria lleva puesta su posesión más valiosa, el velo (hijab) que le regaló su mejor amiga. Le ayuda a mantener la esperanza de que se reinstaure la paz en su país. Ella y su familia atravesaron las zonas áridas del desierto durante cinco meses tras haber abandonado su casa para cruzar hasta Burkina Faso.
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