© ACNUR/B.Sokol. Lo más importante que Habib Ag Mohamed llevó consigo fue su turbante. “El turbante es mí guardián, protege mi identidad y mi fe. Sin él, me sentiría vulnerable,” decía. El turbante también lo protegió del viento y la arena durante su huida de Malí. Lo vemos aquí con su hijo de tres años Hama. Habib explicó por qué huyó trazando dos puntos en la arena y una línea entre ambos. “Este es el ejército maliense y estos son los rebeldes”, dijo, señalando a cada uno de los puntos. “Estábamos viviendo en esta línea; por eso tuvimos que huir”.
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