© ACNUR/B.Sokol. Hadeisha, con el brazo apoyado sobre su sobrina en el campo de refugiados de Goudebou, sujeta un collar tuareg que perteneció a su abuela. A veces lo agarra, como esperando que los espíritus protejan a su marido, que se quedó en Malí para cuidar del ganado. “Está en una zona muy peligrosa,” dijo Hadeisha, de 19 años de edad. Su familia huyó de Malí después de que entrara en vigor la estricta ley de la sharia en su zona. Hadeisha comenta que el collar también le recuerda a su infancia y a épocas más felices.
Imagen 14 de 15