© ACNUR/S. Baldwin. Mahmoud, de 15 años, no ha ido a la escuela en casi tres años. En Siria sus padres estaban preocupados por la violencia en el barrio, así que él dejó de ir al colegio. Hoy, el salario que gana Mahmoud, de 60 dólares al mes, trabajando en una pescadería libanesa, ayuda a pagar el alquiler de la habitación en la que vive su familia, en un garaje. La familia dice que no puede permitirse el lujo de mandarle a la escuela.
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