A Farah, que huyó de Siria, le encanta el fútbol. Usando cualquier material que puede encontrar, su padre intenta hacer balones para ella, pero nunca le duran mucho tiempo. Cada noche, acuesta a Farah y a su hermana mayor, Tisman, de 9 años, con la esperanza que el mañana les traiga un buen balón de fútbol con el que jugar. Cualquier otro sueño parece fuera de su alcance, pero no va a perder la esperanza en que éste se haga realidad. © Magnus Wenman
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