Moyad y su madre necesitaban comprar harina para hacer un pastel de espinacas. Cuando iban de la mano hacia el mercado de Daraa, en Siria, pasaron por delante de un taxi que era en realidad un coche-bomba. La madre de Moyad murió en el momento. El niño, que fue trasladado por vía aérea a Jordania, tiene metralla incrustada en la cabeza, la espalda y la pelvis. ©Magnus Wennman
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