Abdullah tiene una enfermedad sanguínea. Los últimos dos días ha dormido al raso, fuera de la estación central de Belgrado. Fue testigo del asesinato de su hermana en su hogar de Daraa, en Siria. “Todavía está en shock y cada noche tiene pesadillas”, relata su madre. Abdullah está agotado y en mal estado de salud, pero su madre no tiene dinero para comprarle medicamentos. ©Magnus Wennman
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