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Una anciana siria sobrevive a un viaje por mar y logra reunirse con su familia en Alemania Imprimir

© ACNUR/J.Akkash. Sabria, refugiada siria en Atenas, ha estado esperando durante años poder reencontrarse con su familia en Alemania. Ahora, después de un dramático viaje por mar, su sueño está a punto de cumplirse.
© ACNUR/J.Akkash. Sabria, refugiada siria en Atenas, ha estado esperando durante años poder reencontrarse con su familia en Alemania. Ahora, después de un dramático viaje por mar, su sueño está a punto de cumplirse.
ATENAS, Grecia, 17 de marzo de 2014 (ACNUR/UNHCR)- Sabria Khalaf, una anciana refugiada siria, ha estado a punto de perder la esperanza después de casi perder la vida en alta mar en su intento por reunirse con su familia en Alemania.

Marcada por la terrible experiencia de la guerra y del viaje por mar y preocupada por su salud, esta bisabuela kurdo-siria teme estar quedándose sin tiempo. “Quiero tenerlos en mis brazos, abrazarlos y luego morir”, dice Sabria, cuyo viaje se había estancado cuando entró en contacto con ACNUR por primera vez, a finales de diciembre.

Sin embargo, tras el apoyo de la Agencia de la ONU para los refugiados, la intervención del servicio de asilo de Grecia y la rápida cooperación de las autoridades de inmigración alemanas, el sueño de Sabria está más cerca. Se espera que hoy abandone el pequeño apartamento en el que ha estado viviendo en Atenas con su hijo y cuidador, Kanan, de 70 años, y que viaje con él a Alemania.

Es increíble que Sabria, cuya edad exacta se desconoce, haya llegado tan lejos después del trauma de la difícil travesía marítima peligrosa y de donde fue rescatada durante un intento por llegar a Italia procedente de Turquía. A pesar de estos contratiempos y de los obstáculos legales para la reunificación, su familia en Alemania nunca perdió la esperanza.

Pero fue sólo con la intervención de ACNUR como empezaron a dar frutos los esfuerzos por reunir a la familia. ACNUR asesoró e informó a Sabria y a su familia sobre su estatus, derechos y obligaciones.

Luego, el Servicio Griego de Asilo fue informado del caso y, tras ponerse en contacto con ACNUR, habló con Sabria y su hijo y los registró como solicitantes de asilo. Se presentó una solicitud de reagrupación familiar a Alemania en virtud de la normativa europea en materia de asilo, en especial en lo que se refiere a la unidad de la familia y a la edad. Alemania aceptó la solicitud el 4 de marzo, allanando el camino para la reunión de hoy..

“Esperamos que este buen ejemplo sea seguido por muchos otros y que los países hagan todos los esfuerzos necesarios para facilitar las reunificación de las familias refugiadas”, dijo Lauren Jolles, Representante Regional de la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Lo más irónico es que Sabria ha tenido una vida prácticamente sin incidentes. Es ahora, siendo anciana y estando lejos de su hogar y sus amigos, cuando su vida se ha llenado de drama. Nació en Al Qahtaniyah, al noreste de Siria, y ha pasado la mayor parte de su vida allí.

Con los años, todos sus hijos excepto su leal hijo mayor, Kanan, abandonaron Al Qahtaniyah y buscaron fortuna en otra parte. Su hija Bilmaz y su hijo Sherwan se fueron aún más lejos y empezaron una nueva vida en Alemania hace muchos años. Sabria no los ha visto desde entonces.

Al Qahtaniyah no se vio afectada cuando en marzo de 2011 empezó la crisis siria, pero al año siguiente la guerra llegó allí también. “Estuvimos muchos días sin comida”, recuerda Kanan. “Somos demasiado mayores para hacer cola durante 24 horas para recoger comida o para revolver en la basura”, añade. A mediados del año pasado, Sabria y Kanan decidieron intentar reunirse con sus familiares en Europa, entre los que hay más de 30 nietos y bisnietos.

Sin embargo, llegar hasta aquí resultó ser más difícil de lo que imaginaban. A finales de diciembre, tras pasar varios meses en Turquía, donde no podían solicitar la reunificación, partieron desde la costa sur en una embarcación oxidada y rota rumbo a Italia. Pero se toparon con un temporal y el barco comenzó a hundirse.

“Estuve muerta durante tres días”, explica Sabria al ACNUR. Dice que cuando el tiempo empeoró, encerraron a los pasajeros procedentes de Afganistán y Siria en tres camarotes. La tormenta le provocó mareos.

La guardia costera griega fue alertada y remolcó el barco, que llevaba a 97 personas a bordo, entre ellas 49 niños y tres personas sospechosas de ser traficantes, al puerto de Pilos, en el Peloponeso, donde las autoridades locales y la población griega les dieron ropa, alimentos y medicinas.

Cuando su hijo Sherwan supo por ACNUR que su madre estaba en Grecia, voló desde Alemania para un emotivo reencuentro tras 20 años de separación. Sabria todavía no puede creer que pronto volverá a ver a sus otros hijos. "Yo ya estoy muy mayor, pero, ¿qué debería hacer? Son los niños de mis ojos", dice.

Aproximadamente 53.000 sirios han solicitado asilo en Europa en 2013, algunos de los cuales han estado residiendo legalmente en países de la Unión Europea.

Por Ketty Kehayioylou, en Atenas, Grecia

DONACIONES para la emergencia en Siria: web eacnur.org o 902 218 218 o mandando un SMS* con la palabra ACNUR al 28014.

*Donación íntegra de 1,20 euros para ACNUR. Válido para Movistar, Vodafone y Orange.


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