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Un hogar lejos de casa bajo el programa de alojamiento de ACNUR Imprimir

Haysam, de 30 años, de Alepo, Siria, y su mujer Nazli, que pronto será madre, están felices por la bienvenida que recibieron en la ciudad griega de Livadia. Ahora viven en un piso adjudicado por ACNUR. (© ACNUR/UNHCR /Christos Tolisç)
Haysam, de 30 años, de Alepo, Siria, y su mujer Nazli, que pronto será madre, están felices por la bienvenida que recibieron en la ciudad griega de Livadia. Ahora viven en un piso adjudicado por ACNUR. (© ACNUR/UNHCR /Christos Tolisç)
En Grecia, los refugiados encuentran nuevos hogares con la ayuda de ACNUR, poniendo final a meses de incertidumbre.

LIVADIA, Grecia, 19 de abril de 2017 – La primavera está en el aire y Haysam, de 30 años, se encuentra animado mientras pasea por las calles de Livadia, una pequeña ciudad situada bajo las montañas nevadas del centro de Grecia.

Tiene buena razón para estar contento: después de más de tres años de incertidumbre entre Turquía y Grecia, este refugiado vive ahora en un piso proporcionado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, mientras espera para reunirse con su familia en Bélgica.

Además, su mujer Nazli, de 21 años, será madre este año. “Se quedó embarazada en Livadia – estoy muy orgulloso de ello”, confiesa. Es la comidilla de la ciudad, donde este agradable kurdo-sirio de Alepo ha hecho muchos amigos desde que llegara a principios de este año desde el multitudinario campamento de Cherso, en el norte.

Después de nueve meses, ACNUR llamó y dijo que habían encontrado un lugar para nosotros en Livadia” explicó Haysam, qué voló en 2013 a Estambul con su familia, después de que la guerra comenzara en su distrito.

Me quedaba en casa sin comida,sin electricidad

El piso, una primera planta -proporcionado por ACNUR bajo un ambicioso programa de alojamiento financiado por la Comisión Europea-, está equipado con todo lo que él y Nazli necesitan, explica, incluyendo mobiliario, electrodomésticos y utensilios de cocina.

También se les dio ropa y ayuda para alimentos, así como acceso a un rango amplio de servicios sociales. Muy lejos de lo que era Alepo, donde “había bombas en todos lados y… me quedaba en casa, sin comida, sin electricidad, sin agua. Me vi forzado a huir”, dice.

Haysam y Nazli estaban abrumados por la bienvenida de la gente de Livadia, que les prestan apoyo a pesar de sus problemas económicos. “No nos miran como refugiados. Nos tratan como a otros griegos más”, dice Haysam. “He hecho muchos amigos”.

La decisión de solicitar asilo en Livadia y no en las regiones municipales de Atenas y Thessaloniki, mucho más grandes, la encabezó Giota Poulou, su visionario alcalde. El pugnaz pragmatista consultó con todos los sectores de la sociedad, incluyendo a la iglesia y a los opositores políticos para construir un consenso en la ciudad y llegar a un acuerdo.

La ciudad ha acordado acoger a 400 personas en los 70 apartamentos que hay disponibles. El resultado es una situación en la que todos ganan: la ciudad experimenta ganancia económica y moral, y los solicitantes de asilo viven en un hogar real en vez de en un campamento atestado, y ACNUR ayuda al gobierno de Grecia a encontrar una solución a un problema acuciante.

Livadia es un ejemplo que puede convencer a otras ciudades de tamaño mediano a seguir un camino similar. ACNUR, que trabaja estrechamente con el Ministerio griego de Política Migratoria, tiene gran interés en llegar a acuerdos con más municipios y está ya en conversaciones con los alcaldes de Creta y Thessalia.

Hasta la fecha, ACNUR ha proporcionado alojamiento a casi 30.000 solicitantes de asilo en Grecia, bajo un programa diseñado inicialmente para aquellos bajo el plan de reubicación de la UE, pero que fue ampliado para incluir a solicitantes de asilo especialmente vulnerables.

No nos miran como refugiados. Nos tratan como a otros griegos más

Esto ha sido posible tras un proceso complejo y difícil, que también provee de un conjunto de servicios y de protección, más allá de un lugar seguro y limpio para vivir. El gobierno griego desea que el programa se mantenga y expanda a lo largo de este año, en línea con los esfuerzos para reubicar a la gente desde los campamentos.

Este programa de alojamiento es parte de un mayor conjunto de actuaciones orientadas a asegurar que el sistema de recepción del Gobierno griego sea adecuado y sostenible. Para ello, son necesarias más plazas de alojamiento en zonas urbanas -como las proporcionadas a Hysam y Nazli-, mejorando las condiciones de recepción en las islas y en la península, así como la seguridad en todos los campamentos, y el cierre de todos aquellos asentamientos que no reúnan las condiciones de habitabilidad.

ACNUR también urge a los Estados miembros de la UE a incrementar el rítmo y el número de personas reubicadas y reunificadas con sus familias en otros Estados miembros de la UE. Aunque las reubicaciones han aumentado recientemente, hasta la fecha solo 12.407 personas han sido reubicadas desde Grecia, del objetivo inicial de 66.400.


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