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Noticias Historias con rostro Un nuevo acuerdo sobre los permisos de trabajo ayuda a los refugiados sirios en Jordania

Un nuevo acuerdo sobre los permisos de trabajo ayuda a los refugiados sirios en Jordania Imprimir

AMÁN, Jordania, 13 de octubre de 2017 (ACNUR/UNHCR). – Ahora los sirios pueden solicitar puestos de trabajo en ciertos sectores como el agrícola, construcción, textil y alimentación. Hussein, siguiendo los pasos de su padre, tío y hermano, ha dedicado toda su vida laboral a la carnicería, su negocio familiar en Siria.

Hussein, que escapó de Siria en 2012 junto a su mujer y su hija, ha trabajado siempre de carnicero. Gracias a los cambios en la legislación laboral jordana respecto a los refugiados, ahora puede trabajar en su sector. © ACNUR/UNHCR/Mohammad Hawari
Hussein, que escapó de Siria en 2012 junto a su mujer y su hija, ha trabajado siempre de carnicero. Gracias a los cambios en la legislación laboral jordana respecto a los refugiados, ahora puede trabajar en su sector. © ACNUR/UNHCR/Mohammad Hawari
"Crecí con ello. Mi padre tenía una carnicería en Siria. Al principio, le ayudaba después de clase, después se convirtió en mi profesión."

En 2011, cuando su futuro parecía garantizado y acababa de regresar al país tras cuatro fructíferos años de trabajo en el Golfo, comenzó el conflicto en Siria.

A finales de 2012 se vio obligado a cruzar la frontera con Jordania acompañado de su mujer e hija debido a la creciente intensidad de los enfrentamientos en su ciudad de origen, Daara, en el sur de Siria. "Mi hija fue el motivo principal por el que huimos, no podía soportar los ataques aéreos", afirmó Hussein, de 34 años.

Acabaron viviendo en Za’atari, el mayor campamento de refugiados de Oriente Medio, que acoge a unos 80.000 sirios. A Hussein, con sus años de experiencia laboral y voluntad de encontrar un trabajo, le desalentó enterarse de que no había opción de encontrar un empleo formal y que para abandonar Za’atari se necesitaba un permiso.

Hussein tuvo que aceptar una serie de trabajos a tiempo parcial con varios carniceros para no perder la técnica."No tenía estabilidad laboral y no me gustaba trabajar en esas condiciones, sin permiso legal", explica. "Así que al final lo dejé".

Jordania acoge a más de 650.000 refugiados registrados con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, entre los que hay 300.000 hombres y mujeres en edad de trabajar. Hasta hace poco, aquellos que encontraban trabajos en la economía informal se enfrentaban a condiciones de trabajo pésimas y corrían el riesgo de ser explotados.

"Les dije los nombres en inglés y en árabe. Les gustó"

Sin embargo, el año pasado se produjo un cambio importante. Jordania se convirtió en el primer país de la región árabe en facilitar la expedición de permisos de trabajo para refugiados sirios, al eximirles del pago de las tasas y reducir los trámites administrativos. Ahora, los refugiados sirios pueden solicitar empleo en sectores aprobados para trabajadores extranjeros, como pueden ser la agricultura, construcción, textil y alimentario.

El gobierno se comprometió a crear hasta 200.000 oportunidades de trabajo para los refugiados sirios en el transcurso de varios años, a cambio de préstamos internacionales, ventajas comerciales e inversiones por parte de la comunidad internacional. Un compromiso que también beneficia a la población local.

Cómo mejorar las oportunidades económicas para los refugiados, reducir su dependencia en ayudas y darles la oportunidad de aplicar y desarrollar sus competencias son algunos de los principales temas que se tratarán en una conferencia que tendrá lugar los próximos 17 y el 18 de octubre en Ginebra.

La cumbre forma parte de un proceso liderado por ACNUR para desarrollar un pacto global por los refugiados. La Asamblea General de la ONU confió esta tarea al Alto Comisionado el año pasado en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes.

En la reunión que tendrá lugar en Ginebra, representantes de gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, académicos y expertos debatirán como desarrollar un programa de acción que apoye la integración económica de los refugiados, beneficiando al mismo tiempo a sus comunidades de acogida.

En lo que va de año, el Ministerio de Trabajo jordano ha emitido casi 30.000 permisos de trabajo a refugiados sirios. También ha implantado nuevas reglas que permiten a personas como Hussein trabajar legalmente fuera de los campamentos, en localidades y ciudades de toda Jordania. De esta manera, los refugiados con permiso de trabajo pueden estar fuera de los campamentos por un período máximo de un mes, antes de tener que regresar para renovar los papeles.

Para sacar partido de la nueva reglamentación, ACNUR y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han establecido la primera oficina de empleo para refugiados sirios dentro del campo de Za’atari. La oficina organiza ferias de empleo y asesora a los residentes sobre cómo encontrar empleo y el proceso para obtener un permiso laboral.

ACNUR también ayuda a potenciales empleadores a encontrar a refugiados cuyas habilidades se corresponden a las ofertas de trabajo. Cuando la cadena de supermercados francesa Carrefour pidió a ACNUR que buscara a carniceros cualificados, la Agencia examinó su base de datos y Hussein fue una de las personas contactadas.

“Nos trataron como a verdaderos profesionales y sentí que algo había cambiado en mí”

Le convocaron en un supermercado dentro del campamento para un examen práctico. "Nos pidieron que cortáramos y preparáramos la carne para diferentes platos, y nos preguntaron por los nombres de diferentes cortes”, relató. “Les dije los nombres en inglés y en árabe. Eso les gustó."

Después de recibir la oferta de trabajo, Hussein y otros ocho candidatos del campo recibieron formación sobre los procedimientos higiénicos estipulados y atención al cliente. Asimismo, también les ayudaron con los gastos de viaje y a encontrar vivienda en Amán.

"Nos trataron como a verdaderos profesionales y sentí que algo había cambiado en mí”, afirmó Hussein. “Estoy aprendiendo mucho ya que es la primera vez que trabajo para una gran empresa, con más procedimientos establecidos".

Aunque se le hace duro estar lejos de su familia durante semanas, Hussein afirma que, en general, el nuevo trabajo ha mejorado sus vidas. “La relación con mi familia ha mejorado mucho porque ahora estoy más relajado y he recuperado la confianza en mí mismo. Puedo darles a mis hijos lo que cualquier padre querría”.

Para Laura Buffoni, responsable de medios de vida de ACNUR en Jordania, la nueva legislación sobre permisos de trabajo para refugiados es más que bienvenida. "Con un poco de suerte, servirá de inspiración para la comunidad internacional y el sector privado para que se impliquen más en cuestiones de desarrollo e inviertan en la economía jordana", afirmó.

"Ofrecer a los refugiados sirios la oportunidad de trabajar legalmente les dará una mayor estabilidad y seguridad económica. También nos gustaría ver más flexibilidad en el número de sectores en los que puedan trabajar y una mayor atención a la calidad de los empleos, incluyendo oportunidades de formación y progreso."

Por Olga Sarrado y Charlie Dunmore


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