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Noticias Historias con rostro Una cirugía devuelve la audición y la esperanza a dos hermanos sirios

Una cirugía devuelve la audición y la esperanza a dos hermanos sirios Imprimir

Mohamed descansa después de que le coloquen un goteo intravenoso en el Hospital Sacre Coeur. © UNHCR/Sam Tarling
Mohamed descansa después de que le coloquen un goteo intravenoso en el Hospital Sacre Coeur. © UNHCR/Sam Tarling

GINEBRA, Suiza, 1 de febrero de 2018 (ACNUR/UNHCR). – Después de ver el vídeo sobre los refugiados sirios Mohamed e Issam que se convirtió en viral, la Media Luna Roja kuwaití decidió financiar las operaciones que les permitirían oír por primera vez, cambiándoles totalmente la vida.

Durante una visita al dentista hace seis años, Badriyeh Hayan descubrió que a su hijo Mohamed -entonces de 4 años- era algo más que “tímido” o “callado”. Cuando el dentista se dio cuenta de que el joven no respondía a la voz de su madre, le dijo: “Creo que tu hijo es sordo.”

Las pruebas confirmaron que tanto Mohamed como su hermano pequeño Issam nacieron completamente sordos. Pero, con tan solo los ingresos de su marido Abdul Latif trabajando en la agricultura y la construcción para mantenerles, no había manera de que la familia pudiera costear la cirugía de implante coclear que permitiría oír a los pequeños.

El agravamiento de la situación en Siria complicó aún más su situación. Los intensos bombardeos sobre su vecindario destruyeron su casa, forzando a la familia a huir al vecino país del Líbano. Llegaron a un asentamiento informal de tiendas de campaña en Jiyeh, a unos 20 kilómetros al sur de la capital, Beirut.


“Alguien de ACNUR se puso en contacto conmigo para decirme que realizarían la cirugía… me puse a llorar.”


Sobreviviendo a base de cupones alimenticios mensuales y de lo que Abdul Latif pudiera ganar con trabajos puntuales, la familia lleva una precaria existencia en un país donde más de la mitad de los casi un millón de refugiados sirios registrados viven en situación de pobreza extrema.

Entonces, en junio del año pasado, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, organizó una visita de la conocida periodista libanesa Rima Maktabi al asentamiento donde vivía la familia. Un vídeo de ella comunicándose en lengua de signos con Mohamed e Issam se convirtió en viral. El resultado fue que la Media Luna Roja kuwaití se ofreciera a pagar los más de 50.000 dólares – unos 40.200 euros –necesarios para cubrir el coste de su cirugía.


“Alguien de ACNUR se puso en contacto conmigo para decirme que operarían a mis niños”, recuerda Badriyeh. “No me lo podía creer. Estamos luchando por sobrevivir, ¿cómo podría imaginarme que realizarían la cirugía? Me puse a llorar”.

Mohamed e Issam llegan acompañados por su familia al Hospital de Sacre Coeur, en Hazmieh, cerca Beirut. © UNHCR/Sam Tarling
Mohamed e Issam llegan acompañados por su familia al Hospital de Sacre Coeur, en Hazmieh, cerca Beirut. © UNHCR/Sam Tarling

Mohamed Abdel, de 10 años, observa a su hermano pequeño Issam, de 8, dormir en la habitación temporal de su familia en Jiyeh, Líbano.


A pesar de los nervios de Badriyeh antes de la operación de cuatro horas para poner los implantes en el Hospital Sacre Coeur, la operación – concertada en agosto de 2017 por Makhzoumi Foundation, organización que colabora con ACNUR, fue un éxito. Dos meses después, los dos niños escucharon sonidos por primera vez.

“Al principio no podían con ello , no estaban acostumbrados y era abrumador” explica. “Pero luego les encantó. Ahora cada vez que los llamo se dan la vuelta y me sonríen.”

Otro resultado de la cirugía es que los chicos podrán ir finalmente a la escuela, a la que nunca habían podido ir. Ahora asisten a clases entre semana en una escuela especial de Saida, en la costa. La Media Luna Roja corre con los gastos de matriculación, libros y transporte. Los sábados tienen sesiones especiales en el hospital para ayudarles a hablar con claridad.

“Al principio fue abrumador…Ahora, cada vez que les llamo se dan la vuelta me miran y sonríen.”

“Las redes sociales pueden cambiar vidas”, afirma Mohammed Abu Asaker, responsable regional de Comunicación y Relaciones Externas de ACNUR. “La historia de Mohammed e Issam es una prueba del poder de las comunidades online y de los individuos para marcar la diferencia. No puedo esperar a ver por primera vez como escuchan y hablan”.

De los 5,48 millones de personas refugiadas a causa del conflicto en Siria, las organizaciones de ayuda estiman que una de cada cinco sufre alguna discapacidad física, intelectual o sensorial. En situaciones de desplazamiento forzado, las personas con discapacidad enfrentan a menudo barreras que les impiden acceder a servicios como la educación.

En casa, Mohamed escucha con atención el sonido de la voz de su madre y repite los números según ella se los va diciendo. Badriyeh se permite una sonrisa de satisfacción profunda y admite que aún no se termina de creer lo que ha pasado.

“Llamé a todas las personas que conozco para decirles que habían operado a mis hijos y que ahora pueden oír,” afirma. “Había perdido la esperanza de que les pudieran operar y de que fueran a la escuela. Es como un sueño hecho realidad.”


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