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Noticias Notas de Prensa ACNUR entrega el Premio Nansen para los Refugiados a la somalí “Mama” Hawa

ACNUR entrega el Premio Nansen para los Refugiados a la somalí “Mama” Hawa Imprimir

© ACNUR/J.Tanner. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, entrega la medalla del Premio Nansen para los Refugiados 2012 a Shukri Aden Mohamed, hermana de la ganadora, Hawa Aden Mohamed, que no pudo asistir a la ceremonia por problemas de salud.
© ACNUR/J.Tanner. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, entrega la medalla del Premio Nansen para los Refugiados 2012 a Shukri Aden Mohamed, hermana de la ganadora, Hawa Aden Mohamed, que no pudo asistir a la ceremonia por problemas de salud.
GINEBRA, Suiza, 1 de octubre (ACNUR/UNHCR) -  El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, entregó el lunes por la noche el Premio Nansen para los Refugiados a una trabajadora humanitaria somalí, una educadora y también activista de derechos humanos: Hawa Aden Mohamed, la cual no pudo asistir a la ceremonia por problemas de salud.

Esta ex refugiada de 63 años, conocida como “Mama” Hawa, ha sido galardonada por su extraordinario trabajo, bajo condiciones extremadamente difíciles, en pro de los refugiados y los desplazados internos, en su mayoría mujeres y niñas, pero también chicos.

Por encima de todo, Mama Hawa ha sido reconocida por su trabajo como fundadora del Centro de
Educación para la Paz y el Desarrollo, situado en Galkayo, en la región somalí de Puntland. En él ayuda al empoderamiento de miles de mujeres y niñas somalíes desplazadas, muchas de las cuales son víctimas de violación.

El centro ofrece educación secundaria y formación profesional para que los estudiantes puedan ser independientes económicamente, labrar su propio futuro y jugar un papel más activo en la sociedad somalí. Tras todas estas acciones está la creencia de Mama Hawa en el poder de la educación, sobre todo para las niñas.

La hermana de Mama Hawa, Shukri Aden Mohamed, recogió el premio. En un mensaje de video especial, Mama Hawa dijo que el premio había sido una sorpresa para ella. Afirmó que estaba agradecida de que por “algo pequeño que tú estás haciendo, otros te vean y te reconozcan. Ese reconocimiento es bueno”.

Guterres dijo que había conocido a Mama Hawa durante una visita a Galkayo hacía dos años y que había comprendido lo importante que era su trabajo. “Es realmente una mujer que trabaja desde las bases, llega a todos los sectores, a todos los clanes de la comunidad. Ella es el motivo por el que podemos tener esperanza en el futuro de Somalia”.

En la ceremonia del lunes también se pudo escuchar un discurso de la activista liberiana co-ganadora del Nobel de la Paz de 2011, Leymah Gbowee, así como un vídeo homenaje a Mama Hawa y actuaciones de la Embajadora Vitalicia de ACNUR y cantante Barbara Hendricks y del músico suizo Bastian Baker. La ceremonia fue conducida por la periodista británica de televisión Isabelle Kumar.

Gbowee, que también fue refugiada en Ghana hace más de dos décadas, dijo que era un honor para ella poder participar en este homenaje a Mama Hawa, a la que describe como “abnegada, competente y dedicada a la lucha por la paz, los derechos humanos y la justicia social”.

Mama Hawa nació en la ciudad de Baidoa, en el centro de Somalia, en 1949 y su padre le permitió ir a la escuela, una decisión que cambiaría su vida y las de miles de niñas somalíes. Logró obtener dos títulos universitarios. “Sin educación no existes; físicamente sí, pero mental y emocionalmente no existes” dijo recientemente al ACNUR la ganadora del Premio Nansen en Galkayao.

Mama Hawa, que en su día fue refugiada en Kenia y Canadá, regresó a Somalia en 1995 y eventualmente, tras otro periodo en el exilio, descubrió su vocación y cofundó el Centro de Educación para la Paz y el Desarrollo de Galkayo (GECPD por sus siglas en inglés).

El centro ofrece escolarización para niñas y clases de alfabetización y sensibilización para mujeres, así como cursos de costura, formación profesional para chicos y alimentos y otros materiales de ayuda para los desplazados. Desde su inauguración en 1999, el número de niñas que han recibido una educación en el distrito de Mudug se ha incrementado del 7 % al 40 %, el más elevado del país.

Este centro de Galkayo anima a mujeres y niñas a verse a sí mismas como miembros de la sociedad con derechos humanos fundamentales. En él se tratan abiertamente temas tan complejos como la mutilación genital femenina, la pubertad, el matrimonio precoz, la violación y el SIDA. En los últimos años el centro ha comenzado a trabajar también con muchachos. Les ofrece clases de carpintería y soldadura y un espacio de ocio que les permite mantenerse alejados de las calles.

Paralelamente, Gbowee, Hendricks y la Secretaria General del Consejo Noruego para los Refugiados, Elisabeth Rasmusson, participaron el lunes en un diálogo organizado conjuntamente por ACNUR y la Universidad de Ginebra bajo el título: “Mujeres y la reconstrucción de Somalia: De la confusión a la esperanza”.

Establecido en 1954, año en el que se premió a Eleanor Roosevelt, el Premio Nansen para los Refugiados se concede anualmente a uno o más individuos u organizaciones por su destacado trabajo en favor de los desplazados forzosos. El premio recibe su nombre en honor a Fridtjof Nansen, diplomático, científico, explorador de los polos y trabajador humanitario que fue además el primer Alto Comisionado para los Refugiados de ACNUR para la Liga de las Naciones y que en 1922 ganó el Premio Nobel de la Paz.

El premio consiste en una medalla conmemorativa y 100.000 dólares en metálico donados por el gobierno de Noruega y Suiza para apoyar un proyecto del ganador a beneficio de las personas desplazadas.

Más de dos décadas de conflicto han desgarrado a la sociedad somalí, obligando a más de 2 millones de personas a huir de sus hogares y buscar refugio en otras zonas del país o más allá de las fronteras de Somalia.

La ceremonia del lunes tuvo lugar en el Bâtiment des Forces Motrices de Ginebra y fue apoyada por el Consejo Noruego para los Refugiados, el gobierno de Noruega, el Consejo Federal Suizo, el Consejo de Estado de la República y Cantón de Ginebra, el Consejo Administrativo de la ciudad de Ginebra y la Fundación IKEA.

 


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