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Noticias Notas de Prensa Ayudando a jóvenes refugiados en Sudán del Sur a encontrar seguridad física y emocional

Ayudando a jóvenes refugiados en Sudán del Sur a encontrar seguridad física y emocional Imprimir

© ACNUR/K.Mahoney. Jóvenes refugiados sudaneses en Yida, Sudán del Sur. Los jóvenes a menudo necesitan ayuda para afrontar problemas emocionales.
© ACNUR/K.Mahoney. Jóvenes refugiados sudaneses en Yida, Sudán del Sur. Los jóvenes a menudo necesitan ayuda para afrontar problemas emocionales.
YIDA, Sudán del Sur, 30 de noviembre (ACNUR/UNHCR) – Karim* y sus cuatro amigos, todos de 13 años, se detienen a un lado de la carretera para hacer inventario de las reservas que les quedan. Con sus pequeñas mochilas de Bob Marley y Winnie de Pooh, los chicos sacan lo que les queda para acabar los últimos 20 kilómetros de viaje que les quedan hasta llegar al campo de refugiados de Yida, en Sudán del Sur.

En las últimas semanas cerca de 3.500 niños sudaneses han llegado a Yida. Mientras los bombardeos aéreos están aumentando con frecuencia justo al otro lado de la frontera, en el estado sudanés de Kordofan del Sur, el personal de protección de ACNUR ha monitorizado a cientos de niños no acompañados que, como Karim, han huido de la violencia y han llegado solos a Yida.
"Por el grave conflicto que hay en mi país, mi madre me ha enviado a Yida", le dice Karim al ACNUR.

La psicóloga infantil Myriam Oteiza ha llegado recientemente a Yida para evaluar la salud mental y las necesidades psicológicas de los refugiados. Está particularmente preocupada por los más vulnerables, incluyendo niños no acompañados, mayores, refugiados con discapacidades y madres solteras.

"La gente de Nuba Mountains ha estado en guerra desde hace décadas" dice Oteiza. "Han aprendido a sobrevivir y son increíblemente fuertes, pero años de lucha y exposición a la violencia han tenido un impacto dramático en esas comunidades, particularmente en los niños".

Karim y sus cinco compañeros de viaje abandonaron su aldea cerca de Umdorein, en Nuba Mountains, dando por hecho que sus madres y sus parientes mayores y pequeños les seguirían.

"Tan pronto como llegue a Yida, encontraré a mi hermano mayor" dice Karim. Los otros chicos sólo mencionan a miembros de la familia o vecinos con los que piensan reencontrarse en el asentamiento.

Entre todos ellos cuentan con apenas medio litro de agua, algunos comparten ropa y dos bolsas de semillas de sésamo, un cultivo que florece en el estado de Kordofan del Sur incluso en la estación de sequía. A su alrededor no hay nada más que refugios destartalados y algunas tiendas, pero los chicos esperan encontrar agua potable antes de seguir de nuevo.

El campo de refugiados de Yida es el hogar de cerca de 60.000 refugiados de Kordofan del Sur, con un 70 por ciento de ellos menores de 18 años. Entre esos menores hay más de 1.300 niños que, como Karim, fueron separados de sus familias mientras intentaban llegar a un lugar seguro.
Servicios básicos como el agua, el refugio y la comida están ahora fácilmente disponibles en Yida, así que Oteiza dice que no es sorprendente que los niños empiecen a mostrar síntomas de sufrimiento tan pronto como sus necesidades primarias están cubiertas y comienzan a sentir que están seguros.

"Si un niño comienza a tener continuas pesadillas o dibuja aviones lanzando bombas, nos da pistas para saber que este niño ha experimentado situaciones traumáticas y no encuentra las palabras necesarias para expresar sus emociones" explica. "Ahora que muchos de estos niños han alcanzado una seguridad relativa, el desafío real es descubrir cómo protegerlos mejor emocionalmente". “Cuando la gente está resistiendo para sobrevivir a la guerra, la lucha y el desplazamiento”, añade, “no hay tiempo para centrarse en sus propias necesidades psicosociológicas. Disfunciones de salud mental suelen salir a la luz normalmente cuando la gente comienza a sentirse segura y protegida”.

ACNUR está ayudando a miles de niños como Karim en cuanto llegan a Yida. Para aquellos que tienen familia en el campo, los trabajadores de protección de ACNUR les ayudan a localizar a sus parientes, lo cual puede llegar a ser un desafío en un campo como Yida, que se está constantemente en expansión.

Para niños no acompañados sin parientes en el campamento, ACNUR selecciona una familia de acogida del mismo pueblo o comunidad. En cada escenario, ACNUR asegura que las necesidades físicas del niño se satisfacen en términos de agua, refugio y comida y también garantiza que vivan en un ambiente seguro y emocionalmente estable.

Oteiza espera completar su primera misión sobre las necesidades psicosociales de los refugiados en unas pocas semanas. Después trabajará con las comunidades para identificar más mecanismos culturalmente apropiados para salir adelante, así como actividades de apoyo para ayudar a que empiecen a sanarse tanto los niños como la comunidad en su conjunto.

"Clubs de cine y radio, grupos de teatro y otras actividades psicosocialmente estructuradas son formas no intrusivas con las que niños y adultos pueden expresar sus preocupaciones, sus sueños y sus inquietudes" dice Oteiza. Tales actividades pueden ayudar a los refugiados a comenzar a superar sus miedos y desarrollar herramientas para encontrar estabilidad emocional y seguridad.

Estos programas a largo plazo pueden ser implementados con recursos limitados en muchos campos en el estado de Unity y en otros sitios en Sudán del Sur.

Mientras los niños refugiados comienzan a manifestar sus síntomas psicológicos más abiertamente, ACNUR está también dando pasos para asistir a padres traumatizados por los desplazamientos y la guerra, para que éstos puedan a su vez atender a sus hijos de la misma forma a como lo harían en casa.

"Ya que la guerra interrumpe toda la estructura de una comunidad, no puedes ayudar a niños como Karim sin ayudar también a adultos como su madre, que se ha visto obligada a enviarle al campo de refugiados a él solo por delante" asegura Oteiza. "Trabajaremos con todos los grupos de la comunidad para ayudarles a curarse emocionalmente y crear un impacto duradero".

> Donaciones para la emergencia en Sudán del Sur: www.eacnur.org


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