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ACNUR ayuda a refugiadas embarazadas y otras personas que necesitan asistencia Imprimir

© ACNUR/G.Beals. Iman, de dieciséis años, sujeta su barriga con las manos. Huyó de Siria cuando encontrar comida se volvió demasiado peligroso y difícil . Su bebé, una niña, nacerá en pocas semanas.
© ACNUR/G.Beals. Iman, de dieciséis años, sujeta su barriga con las manos. Huyó de Siria cuando encontrar comida se volvió demasiado peligroso y difícil . Su bebé, una niña, nacerá en pocas semanas.
BEIRUT, Líbano, 18 de marzo de 2013 (ACNUR/UNHCR)- En medio de la desolación de la guerra, hay buenas noticias para esta refugiada siria de dieciséis años, Iman*. Su bebé está vivo.

Esta madre adolescente huyó de su hogar en Dimniyet El Cham hace más o menos tres meses, cuando los bombardeos de su barrio se volvieron demasiado intensos y se volvió difícil conseguir comida para sí misma y para el bebé que espera. Iman huyó embarazada con su marido de 22 años y sus padres al pueblo de Masnaa, en la frontera al este de Líbano.

Se espera que el bebé, una niña, nazca en dos semanas. Tanto Iman como la pequeña se encuentran bien. “El doctor me enseñó una imagen de ultrasonido”, dice sentada en la consulta del Hospital Rafic Hariri de Beirut. “Podía ver su corazón latiendo. La quiero llamar Katr el Nada (rocío de la mañana)”.

Cada semana, ACNUR registra a más de 10.000 refugiados que han cruzado la frontera de Siria con el Líbano. Más del 75% de ellos son mujeres y niños. La Agencia de la ONU para los Refugiados, con el apoyo del gobierno libanés y sus colaboradores, está trabajando con ahínco para proporcionarles asistencia sanitaria primaria, incluyendo tratamientos prenatales para mujeres como Iman.

En colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud Pública y otros, ACNUR ofrece su apoyo a 18 clínicas distribuidas por todo el país, con el objetivo de asegurar que los refugiados tienen acceso a estos cuidados. ACNUR pone especial énfasis en la asistencia sanitaria tanto preventiva como curativa, especialmente para las mujeres embarazadas y los niños. La agencia también apoya servicios en áreas como la asistencia prenatal, la inmunización y los servicios psicológicos.

ACNUR y sus colaboradores también están preocupados por la necesidad de vacunar a los refugiados menores de 18 años. El Ministerio de Salud Pública del Líbano, la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), trabajan con ACNUR en la inclusión de los refugiados en las actividades de inmunización de todo el país en escuelas, centros de atención sanitaria y por medio de actividades de difusión de puerta en puerta.

En las últimas semanas, más de 180.000 niños sirios y libaneses han sido vacunados de sarampión. Otros 50.000 niños de cinco años o menos han sido vacunados contra la polio.

De acuerdo con el sistema de salud nacional, ACNUR cubre el coste de la consulta, incluyendo los servicios de diagnóstico. La agencia trabaja para asegurar que las partidas para la atención médica urgente, incluyendo los partos, sean una prioridad.

“Nuestro objetivo es garantizar que todos los refugiados tienes acceso a una asistencia sanitaria de calidad”, dice Alice Wimmer, oficial de salud pública de ACNUR. “Se trata de una tarea enorme, pero creemos que la asistencia sanitaria adecuada es una de las formas más básicas de protección”.

El estrés de la guerra es otro factor que dificulta de manera particular la situación de aquellos que han cruzado la frontera hacia el Líbano. “Tenemos muchas complicaciones obstétricas”, dice Zulfikar Hashash, jefe del departamento de ginecología y obstetricia del Hospital Rafic Hariri. “Un buen número de estos casos se deben al conflicto, al desplazamiento y al cambio de entorno”.

Nadia*, de 35 años, está sentada en una consulta del médico llorando. Está en su noveno mes de embarazo y su presión sanguínea a menudo cae por debajo de los niveles considerados normales. Tiene secreción vaginal y sangre en su orina. Su médico en Damasco le dijo que la guerra podría dificultar sus posibilidades de tener un parto seguro. “Es estresante ver tantos cadáveres por la calle”, le cuenta a un enfermero del hospital.

La familia fue al poblado de Maaloula huyendo de los bombardeos y de la violencia. Pero Nadia dice que el conflicto les persiguió. Perdió a un primo cuando un combatiente llegó a su casa. Cuando este familiar trató de huir, le dispararon. Su cuerpo fue mutilado y arrojado en un bosque.

Desde que salió hacia el Líbano en octubre del año pasado, Nadia ha estado preocupada por su familia. Sus hermanos tienen demasiado miedo de cruzar la frontera. Se han cortado las comunicaciones en el pueblo donde viven sus padres, así que no puede hablar con ellos. “Estoy preocupada por el futuro de mi hijo”, dice. “No sé cómo voy a poder cuidar de él”.

* Todos los nombres han sido cambiados por motivos de protección.

> Donaciones para la emergencia en Siria: www.eacnur.org


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