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Noticias Notas de Prensa Entrevista: Los equipos de ACNUR llegan hasta los refugiados sirios vulnerables en Jordania

Entrevista: Los equipos de ACNUR llegan hasta los refugiados sirios vulnerables en Jordania Imprimir

©ACNUR/UNHCR/A.Purvis. Una  trabajadora de ACNUR en el terreno, Huda Al-Shabsogh, coge en brazos a un refugiado sirio recién nacido en Irbid.
©ACNUR/UNHCR/A.Purvis. Una trabajadora de ACNUR en el terreno, Huda Al-Shabsogh, coge en brazos a un refugiado sirio recién nacido en Irbid.
AMMAN, Jordania, 3 de abril 2013 (ACNUR∕UNHCR) - La mayor parte de la atención mediática sobre los refugiados sirios en Jordania se ha centrado en Za'atri, un campo situado en medio de un árido paisaje desértico en el norte de Jordania. La gran cantidad de imágenes de Za'atri muestran hileras e hileras de tiendas de campaña en lo que hoy se ha convertido en un pequeña ciudad. Sin embargo, alrededor de tres cuartas partes de los cientos de miles refugiados sirios en Jordania viven fuera de los campamentos, repartidos en ciudades y pueblos por todo el país.

Muchos de ellos están alojados en apartamentos de una sola habitación, en sótanos o en refugios improvisados en buhardillas, en los que a menudo comparten espacio hasta con dos o tres familias más. A diferencia de la situación en un campo de refugiados, donde disponen de ayuda y servicios, los refugiados que viven en zonas urbanas pueden parecer incluso invisibles. Muchos de ellos están luchando para sobrevivir. ACNUR ha desplegado equipos sobre el terreno para acceder a estos refugiados en la capital, Ammán, y en todo el país. Muchas de estas personas vulnerables corren el riesgo de ser desalojados. Los miembros de estos equipos móviles de ACNUR, como Huda Al-Shabsogh, se encargan de, entre otras cosas, evaluar las necesidades de los refugiados que viven en entornos urbanos, proporcionarles asesoramiento y ayuda psicosocial y organizar su registro como refugiados.

Huda Al-Shabsogh, nacida en  Amán y madre de tres hijos, empezó a trabajar para ACNUR en 2007. Esta abogada fue entrevistada recientemente por Reem Alsalem, Responsable regional de Información Pública.

Describe un día típico como trabajador humanitario en una emergencia.

Mi día empieza normalmente muy temprano.A las 5.30h ayudo a mis hijos a prepararse y luego me marcho a la oficina. Los miércoles y los domingos visitamos comunidades de refugiados. Solemos salir hacia las 7h para aprovechar al máximo el día. Una vez llegamos a nuestro lugar de destino para ese día, como a las 8h o 8.30h, empezamos nuestras entrevistas  con los refugiados. Normalmente trabajamos en parejas. Cada equipo ve a un mínimo de 200 familias al día, a veces hasta 300.

¿Qué haces cuando te encuentras con los refugiados?

Formo parte de lo que llamamos servicio de apoyo. Asesoramos a los refugiados en diversidad de cuestiones: cómo registrarse, cómo matricular a sus hijos en la escuela o qué hacer si sus hijos se ponen enfermos. Les citamos para que se registren en ACNUR en Ammán o bien para que renueven su registro. También ofrecemos estos servicios en Ramtha, Zarqa y Mafraq.

Tenemos el mismo tipo de actividades para los refugiados urbanos en Amán, Irbid y, más recientemente, en Maan, en el sur de Jordania. Vamos allí dos veces al mes, e incluso con más frecuencia en caso necesario. Es una gran noticia, ya que Maan está muy lejos de Ammán y a los refugiados les resultaría muy difícil venir hasta aquí.

A pesar de que atendemos amuchas familias a lo largo de la jornada, siempre nos falta tiempo. Durante las entrevistas, los refugiados aprovechan la oportunidad para hacernos muchas preguntas, no sólo sobre los servicios básicos. Aunque ACNUR tiene una línea de atención telefónica permanente, los refugiados prefieren hacer sus preguntas personalmente. Además, nuestras líneas telefónicas están a menudo ocupadas. Recibimos más de 700 llamadas diarias, la mayoría de ellas de sirios.

¿Por qué registrarse en Jordania es tan importante?

Es importante porque permite a todo aquel que se registre recibir asistencia por parte de ACNUR, del PMA (Programa Mundial de Alimentos) y de otras organizaciones de carácter humanitario, así como acceder a los servicios públicos. Con la tarjeta de registro, pueden acceder a la atención sanitaria en los hospitales y clínicas públicas en Jordania y matricular a sus hijos en las escuelas. La mayoría de los policías respetan este documento y están al corriente de su situación. Muchos agentes incluso animan a los refugiados a registrarse para que puedan beneficiarse de una cierta forma de protección. Y luego están las personas que se han registrado y tienen la documentación necesaria, pero necesitan renovarla. Esto se debe a que la tarjeta de registro tiene una validez de tan sólo seis meses. También los ayudamos a estas personas a concertar una cita para que renueven su registro, trámite que sólo puede realizarse en nuestras oficinas en Amán o Irbid.

Háblanos de los retos a los que te enfrentas.

Uno de ellos es establecer la duración de las entrevistas con los refugiados, pero se hace más fácil a medida que vamos pasando más tiempo en cada ciudad y llegamos a conocer el entorno y a  los refugiados. Normalmente organizamos más de 200 citas al día. Si llegan más personas, anotamos sus nombres y los damos prioridad para la semana siguiente. Si nos llega un caso urgente durante el día, por supuesto inmediatamente damos prioridad a esa persona.

A menudo nos piden que aceleremos la tramitación de las solicitudes, especialmente por parte de jordanos que tienen amigos o familiares que son solicitantes de asilo sirios. Tenemos que explicarles por qué no se puede hacer y por qué deben esperar su turno. Tenemos mucha presión. No todo el mundo se lo toma bien y estamos acostumbrados a agresiones y todo tipo de emociones fuertes. Algunas veces insisten, pero cuando entienden que sólo hacemos nuestro trabajo, lo aceptan.

También es difícil tener que tratar con tantas familias, cada una de ellas con una dura historia a sus espaldas. Esto te afecta profundamente. En el camino de vuelta, hablamos entre nosotros de los casos difíciles que hemos visto durante el día. Es una manera de desahogarnos y compartirlo, porque a veces, emocionalmente, resulta demasiado duro guardarse todo para uno mismo.

¿El trabajo es diferente en una situación de emergencia?

Cada semana decidimos un plan de acción, pero nos surgen tantas nuevas cuestiones, que a veces no seguimos necesariamente este plan. Por ejemplo, si nos enteramos de que hay casos médicos urgentes en Ramtha, tenemos que acudir allí en lugar de al pueblo previsto en nuestro plan, porque sabemos que para recibir asistencia sanitaria, tienen que estar registrados. La imprevisibilidad forma ya parte de nuestro día a día, hasta el punto de  que incluso aunque me toque estar en la oficina durante unos días, vengo con ropa informal porque casi siempre tengo que salir y visitar a refugiados y familias de acogida.

¿La historia de alguna familia de refugiados te ha conmovido especialmente?

Sí, un día se me acercó una familia siria que me contaba que su hijo de 24 años estaba muy enfermo y que tenía que ir a verlo porque él no podía acudir hasta la oficina de registro. Cuando llegué a su casa, me esperaba ver a un hombre joven, alto y en forma, pero lo que vi me dejó sin aliento y perpleja. Estaba tendido en un colchón y tapado con muchas mantas. Se había quedado tan demacrado que apenas se le distinguía bajo las mantas. No era más que piel y huesos.

El chico iba sentado en la parte trasera de una moto para tratar huir de un tiroteo, cuando fue alcanzado por el disparo de un francotirador. Se cayó de la moto y sufrió una conmoción cerebral grave al golpear su cabeza contra el suelo. Sus padres tenías demasiado miedo como para llevarlo al hospital y decidieron tratar a su hijo en casa. Me contaron que durante las primeras semanas después del accidente a veces se quedaba inconsciente y que tenían que ir alimentándolo a través de un tubo. Al final decidieron trasladarlo a Jordania. Un hombre sirio que también huía le llevó sobre su espalda hasta la frontera.

ACNUR ayudó a hospitalizar al chico, pero ya era demasiado tarde. Cuatro meses después, murió. Fue desgarrador ver su sufrimiento y el de su familia. Ésta es sólo una de las trágicas historias con las que nos encontramos todos los días en nuestro trabajo.

A pesar de todo el sufrimiento que ves, ¿te alegras de trabajar para ACNUR?

Sí, absolutamente. Creo que tenemos un importante mandato. Esto no es sólo un trabajo. Siento que con lo que hago puedo ayudar a la gente. Antes de entrar en ACNUR, solía leer sobre la Agencia en los periódicos locales, sobre su trabajo en favor delos refugiados. Era en la época de  la crisis de refugiados de Irak. Entonces un día vi un anuncio en el periódico en el que decía que necesitaban un miembro para su plantilla. Se lo consulté a una amiga que estaba trabajando allí y me dijo que me presentara. Soy licenciada en Derecho. Sentí que eso era lo que estaba buscando.

> Donaciones para la emergencia en Siria: www.eacnur.org


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