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Refugiados iraquíes huyen de la devastada Siria en busca de seguridad en su país de origen Imprimir

© ACNUR/N Prokopchuk. Zeinab (izquierda), sus hijas y sus nietos escaparon a Siria hace diez años pata huir de la violencia sectaria en Irak, pero ahora están de vuelta en Basrah a causa de los duros enfrentameintos y la creciente ola de violencia contra las mujeres en Siria.
© ACNUR/N Prokopchuk. Zeinab (izquierda), sus hijas y sus nietos escaparon a Siria hace diez años pata huir de la violencia sectaria en Irak, pero ahora están de vuelta en Basrah a causa de los duros enfrentameintos y la creciente ola de violencia contra las mujeres en Siria.
BASRAH, Irak, 18 de junio de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Zeinab, de 55 años, y sus hijas Maha, Suad y Zahra están sentadas sobre el suelo de una casa llena de humedades y en mal estado que tienen alquilada en el centro de Basrah. Sonríen, pero sus ojos están llenos de tristeza y de ansiedad.

Durante los últimos diez años, Zeinab y su familia tuvieron que desplazarse en dos ocasiones y huir para salvar sus vidas. La violencia sectaria las obligó a dejar Irak, su país de origen, y trasladarse a la vecina Siria en 2003. Diez años después, el tranquilo barrio de Damasco que había sido el refugio para la familia de Zeinab y para otros miles de refugiados iraquíes se ha convertido en un campo de batalla; madre e hijas no han tenido más opción que volver a casa.

La violencia contra las mujeres es parte de la extendida guerra siria, una triste realidad que Zeinab y sus hijas han podido vivir en su propia piel cuando las intimidaron y las amenazaron. Cuando su amiga y vecina fue secuestrada y asesinada, las cuatro decidieron huir.

“Fue la gota que colmó el vaso” asegura Maha, de 27 años. “Teníamos miedo de dejar nuestro hogar, estábamos muy asustadas. Y además habíamos perdido el trabajo y no teníamos ingresos. No teníamos un hombre en nuestra familia para protegernos y ayudarnos”.

ACNUR no es partidario de una repatriación voluntaria a Irak porque la seguridad en algunas regiones es todavía muy frágil. Sin embargo, en menos de un año, desde junio de 2012, la violencia en Siria ha hecho que más de 50.000 refugiados iraquíes como Zeinab y sus hijas vuelvan a su país de origen. Una vez de vuelta en Irak, muchos viven en condiciones paupérrimas debido a la escasez de alojamientos y el alto precio de los alquileres. 65.000 refugiados iraquíes todavía viven en Siria y están siendo víctimas de la guerra igual que los propios sirios.

El viaje de vuelta a Irak fue muy peligroso. Estas mujeres viajaron con sus hijos en un camión desde Damasco hasta la frontera iraquí, de noche para que no las vieran. “Viajamos totalmente a oscuras atravesando ciudades desiertas y pueblos destruidos” recordaba Zeinab. “No había electricidad, ni luz en la carretera. Además escuchábamos el sonido de las bombas y explosiones”.

La familia entró en Irak por la frontera de Al Waleed y luego se dirigieron hacia el sur en autobús. Sólo se sintieron a salvo al llegar a Basrah, donde encontraron una casa para alquilar en su barrio de origen. Aunque se alegraban de estar de vuelta, nunca es fácil empezar desde cero, y para una familia encabezada por mujeres es incluso más difícil sobrevivir en esta parte del mundo sin el apoyo de un hombre que trabaje.

“Al principio estaba estresada y frustrada porque vivíamos bien en Siria, donde nos habían registrado y estábamos protegidas por ACNUR, que nos dio trabajo en una fábrica textil. Trabajábamos y teníamos el control sobre nuestra vida, pero con la guerra la fábrica cerró” dice Maha.

“Mi hermana Zahra tiene un problema cardiovascular crónico” explica. “En Siria la trataban de forma regular en un hospital que colaboraba con ACNUR. Aquí en Irak lleva esperando para una cita con el médico alrededor de dos meses. El sistema sanitario público está colapsado y no podemos permitirnos un médico privado”.

ACNUR asiste a los repatriados más vulnerables y los ayuda a buscar alojamiento además de darles alimentos y materiales de primera necesidad. Sin embargo, cuando ACNUR entrevistó a esta familia para evaluar sus necesidades, las mujeres no solicitaron ayuda; lo que buscaban era un trabajo.

El responsable de la oficina de ACNUR en Basrah, Roupen Alexandrian, afirma que 600 familias de refugiados han vuelto a la ciudad en los últimos meses. “La ayuda económica en efectivo es sólo una asistencia inmediata y a corto plazo, lo que hacemos en última instancia es favorecer la reintegración en sus comunidades originarias a través de programas de generación de ingresos”.

Maha da conferencias sobre religión e historia en ponencias públicas, pero esto no le facilita unos ingresos estables, así que ha solicitado crear un pequeño negocio a través de un programa de ACNUR para ayudar a repatriados como ella a encontrar un empleo mediante actividades generadoras de ingresos.

La Representante de ACNUR en Irak, Claire Bourgeois, afirma que el país está intentando hacer frente a las elevadas cifras de iraquíes desarraigados, incluyendo a los desplazados internos y repatriados, y que desde su sede, colaborando estrechamente con el Ministerio de Migraciones, se está haciendo todo lo posible para ayudarlos.

“Irak tiene abierta una lucha en varios frentes”, apuntaba Bourgeois. “Además del más de un millón de desplazados internos, existen casi 160.000 refugiados sirios. Al mismo tiempo grandes cifras de familias iraquíes vuelven a su casa después de una larga temporada en el exilio en Siria. Necesitan ayuda para reintegrarse y nosotros nos estamos esforzando para llegar hasta ellos y brindarles asistencia, allí donde la situación de seguridad nos lo permita”.

 

> DONACIONES para la emergencia en Siria: web eacnur.org o 902 218 218 o mandando un SMS* con la palabra ACNUR al 28014.

*Donación íntegra de 1,20 euros para ACNUR. Válido para Movistar, Vodafone y Orange.


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