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Noticias Notas de Prensa ACNUR teme por el bienestar de los refugiados congoleños en las montañas de Uganda

ACNUR teme por el bienestar de los refugiados congoleños en las montañas de Uganda Imprimir

© ACNUR/L.Beck. Las familias huyen a Uganda con sus pertenencias, incluidos los colchones.
© ACNUR/L.Beck. Las familias huyen a Uganda con sus pertenencias, incluidos los colchones.
BUNDIBUGYO, Uganda, 16 de julio de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Con una nueva emergencia en marcha en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo, ACNUR y sus socios se han apresurado a ayudar a las decenas de miles de refugiados que han huido de la violencia hacia el distrito de Bundibugyio, al oeste de Uganda. Los refugiados, que empezaron a llegar el pasado jueves, se están extendiendo por la montañosa zona fronteriza, donde las condiciones son duras y llevarles ayuda humanitaria es complicado.

 

Mientras tanto, han estallado nuevos enfrentamientos cerca de la capital de la provincia de Kivu Norte, Goma, entre las fuerzas gubernamentales y el movimiento rebelde M23, tras una tregua de dos meses. Un responsable de ACNUR en Kinshasa dijo que los enfrentamientos desde el domingo, cerca de Mutaho, seguían “en marcha e intensificándose”.

 

ACNUR teme que los continuos enfrentamientos puedan llevar a un nuevo gran éxodo de congoleños a los países vecinos. Los enfrentamientos empezaron unos días después de que el grupo rebelde ugandés Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF por sus siglas en inglés) se hiciera con la ciudad de Tamango, en Kivu Norte, provocando la huida de decenas de miles de civiles a través de la frontera hacia Uganda.

La noche del domingo, la Cruz Roja de Uganda había registrado manualmente a más de 66.000 personas. ACNUR y sus socios han completado las misiones conjuntas de evaluación y han comenzado a llevar alimentos y otro material a la zona. Los refugiados están viviendo en los espacios que encuentran disponibles, incluyendo los colegios, así como con familias de acogida.

Ya se ha abierto un centro de tránsito a unos 20 kilómetros de la frontera, en el condado de Bubukwanga. Aproximadamente 2.000 personas han sido trasladadas allí desde el sábado, pero muchos refugiados se resisten a salir de la región montañosa de la frontera, donde la gente cruza la frontera en una y otra dirección durante las horas del día para volver a sus ciudades o pueblos a coger comida o vigilar sus cultivos en tiempo de cosecha.

Al mismo tiempo, y aunque el gobierno congoleño esté animando a la gente a regresar, los refugiados no están dispuestos a volver inmediatamente a sus casas por la peligrosa situación en la región de Kivu Norte. Aunque Tamango está tranquilo, vacío y de nuevo en manos del gobierno, ACNUR ha recibido noticias de enfrentamientos en otras tres áreas, incluyendo una emboscada por parte de ADF a un vehículo de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, que fue repelido por un helicóptero de combate el viernes. La situación se mantiene volátil.

Trasladar a los refugiados a zonas más seguras es ahora el principal desafío. “Estamos preocupados por su situación actual, pues las condiciones en que están viviendo muchos son terribles”, dijo un portavoz de ACNUR. “La gente está esparcida por una zona montañosa en la que hace mucho frío por la noche y donde es difícil encontrar agua potable y comida. Las instalaciones de saneamiento e higiene son casi inexistentes. Creemos que cuanto más tiempo estén en la frontera, es más fácil que broten enfermedades”, añadió.

Por esta razón ACNUR está tratando de persuadir a los refugiados de que si quieren recibir protección, refugio y asistencia, deberían ir al centro de tránsito, que puede albergar por ahora a 10.000 personas y que acogerá a otras 10.000 una vez que el terreno adicional sea accesible. Esto permitirá al ACNUR y al gobierno de Uganda hacer un registro más minucioso de los refugiados e identificar a aquellos que tengan más necesidad de protección y asistencia.

ACNUR está en contacto con los líderes de las comunidades para animar a los refugiados a trasladarse al centro de tránsito y algunas familias han empezado a hacerlo con sus miembros más vulnerables. Mientras tanto, la Agencia de la ONU para los Refugiados tiene previsto enviar personal técnico con experiencia en agua, saneamiento e higiene, a Bundibugyo como parte de la respuesta de emergencia.

Por otro lado, al ACNUR también le preocupa la situación al sur de Kivu Norte y cerca de Goma, donde empezaron enfrentamientos la tarde del domingo en Mutaho, a casi 10 kms al norte de la capital de la provincia.

El personal de ACNUR en Goma, que fue capturado y retenido por el M23 durante el último gran enfrentamiento del pasado noviembre, dijo que la ciudad estaba en tensión pero que la mayoría de actividades continuaban de manera normal. Sin embargo, los dos bancos de Goma no abrieron el martes.

“La gente está preocupada y se vuelven a casa muy pronto (hacia las 6 de la tarde)”, dijo un responsable de protección de ACNUR.

La violencia y la anarquía en esta zona de Kivu Norte está también causando desplazamientos, incluso preventivos. A medida que la situación en el Territorio de Masisi, en el noroeste de Goma, se deteriora un flujo regular de unas 600 personas a la semana ha estado cruzando al distrito ugandés de Kisoro.

Hablando sobre los recientes enfrentamientos entre las fuerzas armadas congoleñas y el M23, el portavoz de ACNUR dijo: “Es probable que haya más escaramuzas y tenemos miedo de que puedan desencadenar un éxodo mayor”.

Mientras tanto, para la llegada de refugiados al distrito ugandés de Bundibugyo, ACNUR ha enviado lonas de plástico para la construcción de los refugios, paquetes con utensilios de cocina y sets para letrinas temporales, así como jabón. La Agencia ha facilitado también combustibles para los desplazamientos hasta el centro de tránsito. El lunes ACNUR envió un cargamento adicional de emergencia con tiendas, mesas de plástico, mantas, esterillas para dormir y combustible. Se están preparando ya otros materiales, como tiendas más grandes para las oficinas, mesas de plástico y sillas, para enviarlos pronto a la zona.

El Programa Mundial de Alimentos ha entregado suficiente comida para alimentar a 20.000 personas durante cinco días, y se espera la llegada de más alimentos el jueves. La Cruz Roja ugandesa ha organizado comités para cocinar y servir comidas calientes, mientras el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y otros socios están entregando agua.

Antes de la llegada de los últimos refugiados, Uganda ya era el hogar de más de 210.000 refugiados registrados y solicitantes de asilo, más del 60% de ellos procedentes de la República Democrática del Congo.


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