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Noticias Notas de Prensa Nacido en el exilio: el nuevo centro de tránsito de Uganda recibe a su primer bebé

Nacido en el exilio: el nuevo centro de tránsito de Uganda recibe a su primer bebé Imprimir

© ACNUR/L.Beck. La refugiada congoleña Monica con su hijo recién nacido. El bebé ha sido el primero en nacer en el centro de tránsito de Bubukwanga, al oeste de Uganda.
© ACNUR/L.Beck. La refugiada congoleña Monica con su hijo recién nacido. El bebé ha sido el primero en nacer en el centro de tránsito de Bubukwanga, al oeste de Uganda.
CENTRO DE TRÁNSITO DE BUBUKWANGA, Uganda, 18 de julio de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Escondido entre filas de tiendas idénticas vive el habitante más joven del centro de tránsito de Bubukwanga: Andrea Bandora, un niño de tan sólo tres días.

 

Andrea es compañero ahora de los animales que también acaban de nacer en este nuevo centro de tránsito a los pies de las montañas del oeste de Uganda, a unos 25 kilómetros de la República Democrática del Congo (RDC). Su nacimiento ha sido el primero registrado en el centro desde que se inauguró el pasado domingo. Es uno de los siete bebés refugiados que han nacido aquí.

 

No es un comienzo ideal para un niño cuya madre, Monica, ha vivido la mayor parte de su vida en una región azotada por el conflicto, la violencia y la anarquía. Abandonó su hogar en Kamango, un pueblo de la provincia de Kivu Norte, después de que fuera atacado el pasado jueves por el grupo rebelde ugandés Fuerzas Democráticas Aliadas.

A través de un megáfono, los rebeldes instaron a todo el pueblo a marcharse y a continuación mataron al líder de la comunidad. Temiendo por su seguridad y por la de su bebé, que aún no había nacido, Monica le contó al ACNUR que había decidido viajar a la frontera con Uganda.

“Cuando otras chicas estaban saliendo de sus casas, las raptaron y se las llevaron hasta el bosque”, recuerda. El embarazo de Monica estaba tan avanzado que los vecinos tuvieron que ayudarla y llevarla hasta la frontera. Por el camino se separó de su marido, de su hijo y de su nieto y llegó sola a Bubukwanga.

Cuando Monica rompió aguas el martes, tan solo cinco días después de haber dejado su casa en RDC, buscó ayuda en el centro de salud local, pero allí no tenían medicinas. Afortunadamente la encontró el personal sanitario de ACNUR, que estaba visitando la zona con otros socios, entre ellos Médicos Sin Fronteras (Francia).

Se convirtió así en la primera beneficiaria de los servicios médicos disponibles en el centro de salud, justo al lado del nuevo centro de tránsito, donde dio a luz a Andrea el martes por la noche. “Cuando ACNUR me encontró me dieron muchas medicinas y les estuve muy agradecida”, contaba Monica.

Stephen Mwaura, el coordinador de salud y nutrición de ACNUR para el suroeste de Uganda, afirmó que el cuidado materno podría ser un gran reto en una situación de emergencia como esta, sobre todo para aquellos que se dirigen hacia un lugar seguro. “Por lo menos aquí, en el centro de tránsito, podemos ofrecer una atención completa, pero nuestra principal preocupación de momento es la falta de camas para las madres que llegan y estamos buscando vías para obtener al menos unas 10 adicionales”, apuntaba el doctor, quien había encontrado a Monica en la zona de las instalaciones sanitarias.

Las instalaciones médicas en el centro de tránsito ofrecen atención las 24 horas días a más de 15.000 refugiados que actualmente viven en Bubukwanga así como a los miembros más necesitados de la comunidad local.

Entre los servicios que presta se incluyen la medicina interna y la maternidad, así como pruebas de nutrición para los menores desnutridos y cuidados prenatales para madres como Monica. Alrededor de 250 pacientes están siendo atendidos a día de hoy en el centro pero está previsto que esta cifra aumente a medida que más gente llegue a Bubukwanga.

ACNUR y sus socios sanitarios también están llevando a cabo una campaña de vacunación dentro del centro de tránsito entre los menores de 15 años. Aquí se los vacuna contra la rubéola, se les desparasita y se les da suplementos de vitamina A. Muchos de estos niños no han recibido nunca tratamiento médico de ningún tipo.

Monica ya se ha vuelto a poner en pie pero la infección que cogió al romper aguas no le permite caminar muy lejos y necesita reposo continuo. Los médicos del centro de salud siguen su evolución de cerca y le suministran la medicación necesaria.

Monica también se aloja en una de las 229 tiendas familiares del centro de tránsito y recibe ayuda a la hora de recoger los alimentos en la cocina común. Además le han dado mantas de sobra para ella y su bebé.

Para Monica la principal esperanza es que Andrea crezca sano y reciba una educación. Dónde, eso no lo sabe. Pero no se imagina volviendo a RDC. El jueves, se reunió por fin con su marido, que se alegraba enormemente de verla con vida y de conocer a su hijo. Para el personal de ACNUR, la llegada de Andrea ha traído algo de alegría a la vida en el centro y el niño es, además, un símbolo de esperanza.

Por Lucy Beck, en el centro de tránsito de Bubukwange, Uganda


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