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Noticias Notas de Prensa Los códigos de barras aceleran el proceso de distribución de alimentos en los campos de refugiados

Los códigos de barras aceleran el proceso de distribución de alimentos en los campos de refugiados Imprimir

© ACNUR/S.Cansizoglu. Miembros del personal de ACNUR en el campo de Yida, en Sudán del Sur, distribuyen a los refugiados las raciones mensuales. Una nueva herramienta ha reducido de diez a cuatro días el tiempo total del proceso de distribución.
© ACNUR/S.Cansizoglu. Miembros del personal de ACNUR en el campo de Yida, en Sudán del Sur, distribuyen a los refugiados las raciones mensuales. Una nueva herramienta ha reducido de diez a cuatro días el tiempo total del proceso de distribución.
YIDA, Sudán del Sur, 2 de agosto de 2013 (ACNUR/UNHCR) – La tecnología de códigos de barras que se emplea habitualmente en los supermercados está permitiendo al ACNUR acelerar considerablemente la distribución mensual de raciones de alimentos y material humanitario a los refugiados que viven en los campos de Sudán del Sur.

Durante el proceso de distribución, los miembros de las familias presentan sus cartillas de racionamiento al personal de ACNUR, que las escanean y obtienen las fotografías y los datos de registro de todas las personas asociadas a cada cartilla. Previamente, el personal tiene que comprobar los datos en una lista impresa de todas las familias que viven en el campo, un largo proceso que inevitablemente conduce a errores. En el campo de Yida, en el norte de Sudán del Sur, que es el hogar de más de 70.000 refugiados, el código de barras ha permitido al ACNUR reducir de diez a cuatro días el tiempo que se tarda en llevar a cabo un reparto completo.

Esta tecnología también reduce el riesgo de fraude, ya que se puede verificar la información del registro y las fotografías de todos los miembros de la familia que figuran en la cartilla. De esta forma, el personal de ACNUR puede garantizar que las raciones se destinan a sus beneficiarios legítimos, haciendo que a las personas que no están registradas con ACNUR les sea muy difícil utilizarlas. Esta tecnología también genera rápidamente valiosos datos sobre el número de personas que reciben las raciones, su edad, sexo y otros parámetros biométricos. Si se determina que una tarjeta no es válida, su propietario tiene la oportunidad de discutir su caso en una oficina establecida para arbitrar litigios en el propio centro de distribución.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) acaba de solicitar que se modifique esta herramienta para que se pueda utilizar en el proyecto de vales para molienda, que permite a los refugiados tener acceso a los servicios locales para moler el sorgo que reciben en sus raciones alimenticias mensuales.

Tunzaw Oo, un oficial de registro de ACNUR, fue quien desarrolló esta rápida herramienta de distribución y afirma que fue diseñada para mejorar la eficiencia y la precisión. “La tecnología tan sencilla que estamos utilizando nos permite llevar a cabo la distribución mensual de raciones de una forma más fácil tanto para los refugiados como para ACNUR y nuestros colaboradores”, explica. “Permite ahorrar tiempo y mano de obra y se reduce el riesgo de fraude asociado a la pérdida o robo de cartillas robadas o extraviadas”.

Este mismo sistema de códigos de barras también lo está utilizando otro de los colaboradores de ACNUR, Samaritan’s Purse, dentro de su programa de abastecimiento de alimentos para combatir la malnutrición entre los niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Se introducen los niveles de malnutrición en una base de datos que facilita la gestión y seguimiento de los diferentes casos.

Jabralla, un refugiado que huyó con su familia del estado de Kordofán del Sur, en el vecino Sudán, en junio de 2011, se alegra de que el proceso de distribución se haya simplificado. “Los códigos de barras han reducido el tiempo que tenemos que esperar para recibir ayuda, así que ahora no tardamos días como antes”.

En el campo de Ajuong Thok, a unos 90 kilómetros de Yida y actualmente con más de 3.000 refugiados, también se está haciendo uso de esta herramienta.

El equipo de ACNUR en Yida también está valorando la posibilidad de instalar acceso inalámbrico a Internet dentro del campo para unir así los dos centros de distribución y permitir la introducción de datos y el acceso a los mismos desde diferentes ubicaciones.

Estos progresos pasarían desapercibidos en la mayoría de ciudades, pero en un entorno remoto y donde las condiciones de vida son muy duras y no hay electricidad ni red de telefonía, las tecnologías que se están implantando en Sudán del Sur constituyen un enfoque innovador para ayudar y proteger a los refugiados.


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