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ACNUR organiza un puente aéreo para asistir a miles de desplazados en Sudán del Sur Imprimir

© ACNUR/ T.Irwin. Suministros urgentes se descargan de un helicóptero de la ONU en la aldea de Doreih en el estado de Jonglei, Sudán del Sur, donde decenas de miles de personas han sido desplazadas por los combates.
© ACNUR/ T.Irwin. Suministros urgentes se descargan de un helicóptero de la ONU en la aldea de Doreih en el estado de Jonglei, Sudán del Sur, donde decenas de miles de personas han sido desplazadas por los combates.
LABRAB, Sudán del Sur, 15 de agosto de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Varias organizaciones humanitarias en Sudán del Sur se encuentran trabajando para suministrar asistencia de urgencia a algunas de las decenas de miles de personas desplazadas por el conflicto armado en el estado de Jonglei.

Desde mediados de julio, un puente aéreo ha estado suministrando alimentos a familias en dos aldeas, previamente inaccesibles, donde diversas organizaciones humanitarias han establecido sus bases temporales. Como parte de la estrategia de “enfoque por grupos temáticos” para las urgencias humanitarias, que reúne a organizaciones que operan en el mismo sector, la Agencia de la ONU para los Refugiados lleva la dirección del grupo de protección para garantizar que se aborden adecuadamente las necesidades de los más vulnerables entre los desplazados.

Maria Ferrante, funcionaria de protección de ACNUR en el pueblo de Bar, se encontraba entre aquellos que establecieron un campamento para cooperantes en la remota aldea de Labrab, que ahora es el hogar de muchas familias que huyeron de los combates en otras partes del estado.

“Cuando llegamos no había nada”, comentaba Ferrante. “La hierba nos llegaba por los hombros. Ahora hemos establecido una base para organizaciones humanitarias, un punto de distribución de comida y los helicópteros con ayuda alimentaria llegan cada día”.

Hasta cuatro transportes aéreos al día llevan raciones a familias en Labrab y a otra aldea llamada Dorein. La distribución de alimentos se lleva a cabo casi todos los días de la semana, entregando suministros de sorgo, lentejas, aceite para cocinar y sal para 15 días. Muchos de los que se inscriben para la asistencia han caminado durante horas desde aldeas periféricas. Debido al hecho de que miles de personas convergen en los puntos de distribución, Ferrante y los trabajadores de agencias socias de ACNUR acompañan a los desplazados para asegurar que las personas vulnerables, tales como mujeres, niños no acompañados o personas mayores reciban asistencia.

“Como resultado de las actuales limitaciones de seguridad, ACNUR y nuestros socios de protección en Jonglei hemos concentrado nuestra esfuerzos en crear un ambiente de protección que nos conduzca a unas distribuciones justas e iguales para los beneficiarios, con una atención particular a aquellas personas extremadamente vulnerables”, dijo Mubashir Ahmad, que dirige la oficina de ACNUR en Bar. “En un sentido más amplio, nuestro papel es asegurar que el principio de ‘no causar daño’ esté en el centro de la respuesta humanitaria”.

Se estima que más de 100.000 personas han sido desplazadas por los combates en Jonglei, el más extenso de los diez estados de Sudán del Sur. Los enfrentamientos han sido principalmente entre las tribus de Lou Nuer y Murle, que tienen una larga historia de incursiones armadas en sus respectivos rebaños de ganado. En 2012, un jefe Mourle inició una rebelión contra las fuerzas nacionales.

La mayor parte de los desplazados ha huido hacia el bosque o han caminado durante días para llegar a aldeas alejadas de los combates. Otros han viajado incluso distancias mayores para encontrar zonas seguras en los países vecinos de Kenia, Etiopia y Uganda. El poder llevar la ayuda a aquellos afectados en áreas no seguras y aisladas ha sido un problema importante para los cooperantes.

Stella Rachu es una joven madre de cuatro niños que no ha visto a su marido desde que la familia huyó de su casa en el pueblo de Boma en mayo, cuando los combates se intensificaron. Llevó en brazos a sus dos hijos pequeños y los mayores fueron corriendo a su lado. Asi fue como Stella y otros en su comunidad huyeron hacia el bosque en la oscuridad de la noche. Durante semanas el grupo vivió de la hojas de una planta comestible y del aceite extraído de la fruta del lulu.

El mes pasado, Stella se enteró del reparto de alimentos en Labrab. Como tiene un buen nivel de inglés, encontró trabajo en una organización no gubernamental involucrada en esta respuesta de emergencia mientras busca datos del paradero de su marido. “Rezo en mi corazón cada noche para que se encuentre bien”, dijo. “No tengo noticias desde aquella noche, pero sé que nos encontraremos pronto en alguna parte”.

Se han entregado alimentos a más de 10.000 personas en Dorein y a unas 7.000 en Labrab desde que comenzó la operación. El Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Sudán del Sur ha hecho un llamamiento a todas las partes en conflicto para garantizar que los civiles en Jonglei tengan la posibilidad de moverse con libertad y seguridad con el fin de acceder a la ayuda humanitaria en los puntos donde se distribuye.


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