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Los nuevos combates obligan a más congoleños a huir a Uganda Imprimir

© ACNUR/L.Beck. Refugiados recién llegados al centro de tránsito de Nyakabande, en el suroeste de Uganda. Muchos han podido traer consigo sus pertenencias tras haber huido de sus hogares.
© ACNUR/L.Beck. Refugiados recién llegados al centro de tránsito de Nyakabande, en el suroeste de Uganda. Muchos han podido traer consigo sus pertenencias tras haber huido de sus hogares.
CENTRO DE TRÁNSITO DE NYAKABANDE, Uganda, 4 de noviembre de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Los nuevos enfrentamientos entre las tropas del gobierno congoleño y los combatientes rebeldes en la provincia de Kivu Norte han obligado a unas 10.000 personas a huir a través de la frontera presas del pánico en dirección al suroeste de Uganda, al distrito de Kisoro.

El personal de ACNUR en Uganda ha informado de que el lunes a primera hora se produjeron bombardeos en la ciudad fronteriza de Bunagana, arrebatada a los rebeldes del M23 el pasado miércoles por parte del ejército de la República Democrática del Congo (RDC). Al tiempo que los bombardeos se volvían más intensos, varios misiles alcanzaron Uganda y muchos residentes locales decidieron trasladarse a zonas más seguras. Los refugiados contaron que habían visto cadáveres.

Las autoridades ugandesas estiman que unas 10.000 personas han huido a Uganda recorriendo caminos en un estado de terror y pánico. Algunos han podido traer consigo sus pertenencias y su ganado, mientras que otros llegan sin nada. Se cree que los combates se están desarrollando a unos 5 kilómetros de distancia y, según aseguraron los responsables de seguridad el lunes a última hora, la localidad de Bunagana se encuentra desierta de civiles.

Un refugiado en el centro de tránsito de Nyakabande, que está situado a unos 20 kilómetros de la frontera, dijo que ya se había desplazado una vez con su mujer y sus nueve hijos desde Rutshuru, en Kivu Norte, ciudad arrebatada la semana a los rebeldes del M23 por parte de las tropas del gobierno. “Muchos heridos cruzaron [a Bunagana tras el inicio de los combates], pero dejamos a los muertos en Congo”, indicó Bahati, de 41 años.

Otro hombre, que pidió no ser identificado, contaba que era de Bunagana, de la zona del lado de la RDC, y que ya había cruzado a Uganda cuando comenzaron los últimos bombardeos. “Estaba en la frontera y empecé a correr”, dice, añadiendo que ahora quería reencontrarse con su mujer y sus hijos, que se encontraban más al norte, en el asentamiento de refugiados de Rwamwanja, en Uganda.

ACNUR comenzó a trasladar a refugiados desde la zona fronteriza hacia el centro de tránsito de Nyakabande el lunes por la mañana. Por la tarde, la Agencia ya había reubicado a más de 3.500 personas en Nyakabande, batiendo el anterior récord de 1.921 traslados en un solo día. Esto eleva la cifra total de refugiados en el centro a más de 8.000 personas.

A los refugiados se les recoge en un punto a cinco kilómetros de la frontera, ya que es demasiado peligroso entrar en Bunagana. Muchos otros van a pie desde la frontera hasta Nyakabande. La mayoría de los recién llegados son niños, siendo al menos 105 menores no acompañados, de los cuales se ha logrado reunir a 30 con sus familias. Los menores no acompañados están siendo alojados en tiendas de campaña separadas y se les están dando artículos de ayuda humanitaria adicionales.

ACNUR está ofreciendo a las personas que llegan al centro de Nyakabande cobijo, artículos de primera necesidad y alimentos, suministrados por el Programa Mundial de Alimentos. Muchos de los recién llegados padecen deshidratación y diarreas. El socio en materia de salud de ACNUR, Medical Teams International (MTI), ha establecido una tienda de campaña para ofrecer rehidratación oral junto al punto de registro donde llegan los refugiados y donde todos los recién llegados pasan un chequeo médico.
ACNUR cuenta con suficiente material de emergencia para atender a una población de 10.000 personas.

Además de 216 tiendas de campaña familiares en Nyakabande, hay 11 centros comunitarios con capacidad para acoger a unas 300 personas cada uno. Un duodécimo está siendo construido para albergar a 600 refugiados. Sin embargo, el suministro de agua potable al centro de tránsito sigue constituyendo un reto. Dado que la presión del agua en el distrito es muy baja, ACNUR está trabajando para conectar una tubería adicional.

También hay escasez de material quirúrgico debido al elevado número de heridos. El socio de ACNUR, MTI, recogió el lunes a 16 refugiados y a un ciudadano ugandés con heridas leves de metralla y los llevó al hospital de Kisoro. MTI también ha ofrecido al hospital suministros médicos adicionales, pero se necesita más material, así como personal médico.

Los últimos combates se producen apenas una semana después de que las tropas del gobierno atacaran las posiciones del M23 antes de tomar los bastiones del movimiento rebelde en la provincia de Kivu Norte y obligarles a retroceder hacia las montañas que se encuentran al sur de Bunagana. Los combates han obligado a unas 10.000 personas a cruzar la frontera a través de Bunagana, pero muchas han comenzado a regresar a mediados de la semana pasada. El fin de semana el M23 habló de la posibilidad de retomar las conversaciones de paz en la capital de Uganda, Kampala.

En lo que llevamos de año ACNUR ha asistido a más de 56.000 congoleños que han llegado desde las provincias del este de la RDC. En Uganda, los congoleños refugiados constituyen el 65% de una población refugiada de 234.000 personas. La mayoría de ellos han llegado en los últimos tres años.

Por Lucy Beck en Bunagana, Uganda.


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