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Noticias Notas de Prensa Los sirios que escapan de los combates en Qalamoun huyen al valle de Bekaa, en Líbano

Los sirios que escapan de los combates en Qalamoun huyen al valle de Bekaa, en Líbano Imprimir

© ACNUR/M.Hofer. Mujeres sirias esperan para ser registradas por ACNUR en Arsal, Líbano, tras huir de Siria.
© ACNUR/M.Hofer. Mujeres sirias esperan para ser registradas por ACNUR en Arsal, Líbano, tras huir de Siria.
ARSAL, Líbano, 22 de noviembre de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Cuando los proyectiles de artillería cayeron esta semana en el último piso de la casa de dos plantas donde estaba viviendo, en la ciudad de Qarah, Fátima, una joven madre de cuatro hijos, supo que era el momento de huir. Ella y su bebé de seis semanas, Hiba, así como otros tres familiares, se montaron en la parte trasera de un camión y recorrieron 35 kilómetros atravesando las montañas hasta la ciudad libanesa de Arsal.

El marido de Fatimah se despidió de ellos poco después de media noche y volvió al centro de Qarah para ayudar a otras familias a huir, dice su mujer. No ha cogido el teléfono desde entonces. “Ahora está en manos de Dios”, dice ella.

Fatimah es una de los aproximadamente 18.000 sirios que han cruzado a Líbano a través de la ciudad fronteriza de Arsal desde el 15 de noviembre, cuando se produjo el último éxodo desde Siria, un país que lleva ya dos años y medio inmerso en una guerra civil. Los refugiados afirman que han huido de los bombardeos en el oeste de Siria, en ciudades como Qarah, Al-Sahel, Deir Atiya y Al-Nabek, no lejos de la frontera con el Líbano. Los combates se han intensificado a lo largo de toda la frontera en las últimas dos semanas, y es probable que esto empuje a más sirios hacia el Líbano en los próximos días.

Al igual que Fatimah, muchos de los recién llegados están buscando cobijo en Arsal, donde la población ha aumentado dramáticamente. El número de refugiados ya iguala al de habitantes en la ciudad en tiempos de paz. ACNUR y otras agencias socias, como el Consejo Danés para los Refugiados, están entregando, entre otros materiales, mantas, utensilios de cocina y combustible para cocinar, en un momento en el que las noches en la zona de montaña se están volviendo más duras y las primeras nieves ya han caido en las cumbres de las montañas que rodean la ciudad.

Con ayuda de ACNUR, sus socios y las autoridades locales, los refugiados están encontrando lugares donde alojarse en edificios vacíos, salones de boda, mezquitas y en un nuevo centro de tránsito levantado por ACNUR con 50 tiendas familiares. Las agencias de ayuda humanitaria están distribuyendo calefactores, combustible y paquetes con materiales aislantes para ayudar a proteger del frío a las personas que viven en estos refugios a medio construir.

El éxodo ha sido rápido y se ha visto propiciado por los intensos combates. Los trabajadores humanitarios están registrando muchos casos de familias y de menores no acompañados que han perdido a alguno de sus miembros. Un chico llamado Rami, de 13 años, que está viviendo en una tienda de campaña en Arsal, dice que perdió a su hermana gemela por el camino esta semana.

Ella llevaba a su hermano de dos años cuando la familia se separó. Para Rami, ésta es la primera vez que se separa de su hermana. “La echo mucho de menos y pienso en ella todo el tiempo”, dice. “No me puedo ni imaginar por lo que está pasando”.

Con la guerra ya en su tercer año, muchos de los refugiados que llegan a Líbano han perdido su casa o han sido desplazados dentro de Siria en varias ocasiones. “Mariam”, que nos pidió que no reveláramos su verdadero nombre, sobrevivió al asedio de Qusayr a comienzos de año. Entonces huyó a Qarah, pero hace una semana tuvo que escapar de nuevo por el recrudecimiento de los combates. Encontró un lugar donde quedarse en la ciudad de Yabrud.

Pero hace dos noches, los bombardeos comenzaron de nuevo. Cuando un misil impactó en la casa de sus vecinos, los hijos de Mariam, de nueve y tres años, empezaron a gritar. “Quería que mis hijos sobrevivieran”, dice sobre su decisión de huir. “No teníamos otra opción”.

Fatimah, que también sobrevivió al asedio de Qusayr, está contenta por tener una tienda bajo la que cobijarse después de todo lo que ha vivido. Acuna a su bebé de seis semanas y sonríe, diciendo con esperanza: “Ya veremos lo que nos depara el futuro”.

Por Andrew Purvis en Arsal, Líbano, y con la colaboración de Lisa Abou Khaled.

DONACIONES para la emergencia en Siria: web eacnur.org o 902 218 218 o mandando un SMS* con la palabra ACNUR al 28014.

*Donación íntegra de 1,20 euros para ACNUR. Válido para Movistar, Vodafone y Orange.


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