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Noticias Notas de Prensa La vida imita al arte: refugiadas sirias representan una tragedia griega en Jordania

La vida imita al arte: refugiadas sirias representan una tragedia griega en Jordania Imprimir

 © ACNUR/O.Laban-Mattei. Mujeres sirias refugiadas interpretan
© ACNUR/O.Laban-Mattei. Mujeres sirias refugiadas interpretan
AMÁN. Jordania, 6 de enero de 2014 (ACNUR/UNHCR) – El director sirio Omar Abu Saada ha elegido una tragedia griega escrita hace más de 2.400 años para narrar el sufrimiento de las mujeres en un país asolado por la guerra hoy.

Su adaptación en idioma árabe de “Las troyanas”, de Eurípides, fue representada recientemente ante un público entusiasta en el Centro Nacional para la Cultura y las Artes de Amán, capital de Jordania. La calurosa acogida de esta producción minimalista podría impulsar la realización de una versión cinematográfica en el futuro.

El tema antibelicista de la obra tuvo una clara resonancia en boca de sus intérpretes, 24 refugiadas sirias que intercalaron en la producción sus historias personales en torno al conflicto sirio. Eurípides centró su obra, escrita en el año 415 a.C. en el terrible período que siguió a la Guerra de Troya, antigua ciudad cuyas ruinas se encuentran en el territorio de la moderna Turquía, y lo presenta desde la perspectiva de las mujeres troyanas.

La inmediatez y pertinencia de los temas abordados por Eurípides, como por ejemplo los efectos de la guerra en las mujeres, el papel de las mujeres y la importancia atribuida al honor y la dignidad, se pusieron de relieve cuando las actrices leyeron cartas que ellas mismas habían escrito sobre sus propias experiencias en Siria y sobre su huida del conflicto bélico, que ha obligado a millones de personas a refugiarse en Jordania y en otros lugares de la región.

Reem Shariff, estudiante de ingeniería, compara Troya con Damasco, su ciudad de origen, por su belleza y su capacidad de resistencia. En una actuación conmovedora, esta joven de 22 años se identifica con un fragmento de la obra original de Eurípides, en la que Hécuba, esposa de Príamo, rey de Troya, dice “Abandonaré mi patria; mi ciudad está en llamas”.

Shariff, al igual que las otras componentes del elenco, es una refugiada. Dejó su hogar y sus estudios en Damasco y buscó refugio en Jordania hace un año, al intensificarse el conflicto.

Esta joven, que sueña con regresar a su hogar, afirma que la obra cuenta una historia muy triste. “Lo que ocurrió en el pasado está ocurriendo ahora. En la obra yo cuento mi viaje de Siria a Jordania y los problemas que tuve que afrontar. He aprendido mucho de esta experiencia”.

El director Saada, que había trabajado anteriormente con refugiados palestinos, comenta que la mayoría de las actrices que representan “Las troyanas” no tenían experiencia teatral y que muchas ni siquiera habían ido al teatro antes de este proyecto, por lo que su aproximación al arte es muy diferente.

“Empezamos a buscar vínculos entre las historias de las actrices y las historias originales que figuran en el texto y utilizamos este enfoque en la representación. No incluimos mucha acción porque a las mujeres les interesaba más contar sus historias, y ahí es precisamente donde radica la acción: en la narración de historias” subraya.

El actor estadounidense Hal Scardino, que es uno de los productores, añade que el proyecto es ahora algo “muy personal para estas mujeres, que cuentan sus historias sobre Siria a través de la obra”. Las representaciones fueron reveladoras: “Conozco a numerosos refugiados sirios en Jordania, pero no hay muchos dispuestos a sincerarse con los demás, por lo que escuchar a estas mujeres narrar las experiencias personales de sus viajes resulta muy impactante”, dice Estee Ward, un miembro del público.

La idea original de la adaptación partió de la escritora británica Charlotte Eagar. “Fui a Bosnia en 1992 y trabajé allí con los refugiados”, dice esta galardonada ex-corresponsal. “Luego escuché “Las troyanas” en BBC World y no olvidé nunca la obra. Es la obra antibelicista definitiva”. Explica que el plan inicial era realizar una versión cinematográfica. “La obra nació de la película. Queríamos trabajar con refugiadas sirias y pensamos que la obra podría ser suya cuando nosotros nos fuéramos”, añade Eagar, que ha formado parte también de esta producción, financiada por entidades privadas.

Todas las actrices recibieron un pequeño salario y se les ofreció la oportunidad de aparecer en la película, cuya producción está prevista que se inicie este año. Scardino explica que también se ha pensado que las mujeres que forman el elenco sigan reuniéndose una vez a la semana para realizar talleres similares en los que contarán sus historias en el escenario con el fin de mantener el impulso".

La producción ha supuesto un emotivo viaje para el público y para los creadores. Tras su actuación, Shariff describió sus emociones. “Estoy tan feliz que tengo ganas de llorar. Muchas de las actrices lloraron después de actuar”, subraya. “¡Fue tan maravilloso!”.


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