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Noticias Notas de Prensa Aumentan las tensiones y los nuevos desplazamientos en Sudán del Sur debido a la escasez de alimento

Aumentan las tensiones y los nuevos desplazamientos en Sudán del Sur debido a la escasez de alimento Imprimir

© ACNUR/ P.Rulashe. Mujeres y niños desplazados bajo un caluroso sol en el condado de Maban, en Sudán del Sur, donde la escasez de alimentos está causando tensión entre los civiles.
© ACNUR/ P.Rulashe. Mujeres y niños desplazados bajo un caluroso sol en el condado de Maban, en Sudán del Sur, donde la escasez de alimentos está causando tensión entre los civiles.
GINEBRA, 21 marzo de 2014 (ACNUR/UNHCR) - ACNUR expresó el viernes su profunda preocupación por las nuevas tensiones que han surgido debido a la escasez de alimentos en la volátil zona de Maban, en el estado de Alto Nilo, en Sudán del Sur.

“Los residentes locales exigen que los 60.000 refugiados que hay en los campamentos de Yusuf Batil y Gendrassa abandonen el lugar en un plazo de 2 meses. Las hostilidades se han extendido a los campamentos de Doro y Kaya” dijo la portavoz de ACNUR, Fatoumata Lejeune-Kaba, a los periodistas en Ginebra. “ACNUR está trabajando con las autoridades y con otras agencias humanitarias para diluir las tensiones”, agregó.

Lejeune-Kaba explicó que la competencia por recursos naturales como la madera, la hierba y los pastos, ha desencadenado una serie de incidentes que han obligado a 8.000 refugiados sudaneses a huir del campamento de Yusuf Batil.   

Lejeune-Kaba indicó que “casas, refugios y graneros pertenecientes a los refugiados y a los habitantes del pueblo fueron incendiados durante los enfrentamientos. Aunque desde entonces los refugiados han vuelto al campamento, las tensiones persisten. Los residentes de Maban que viven cerca del campamento de Yusuf Batil, han huido por temor a una nueva confrontación con los refugiados, quienes los sobrepasan en número”.

Desde que estalló el conflicto armado en Sudán del Sur entre el gobierno y las fuerzas rebeldes a mediados de diciembre, la inestabilidad y el conflicto en la región han interrumpido la siembra y la cosecha. Al mismo tiempo, la inseguridad en las rutas de transporte ha obstaculizado la entrega de alimentos y otros suministros humanitarios.   

Durante la primera semana de marzo, los refugiados de los cuatro campamentos de Maban recibieron una ración para 10 días de legumbres y aceite. Las legumbres y el aceite cubren solo un 24 % de la energía diaria requerida de 2.100 calorías. La escasez ha dejado a los refugiados sin cereales y sal durante varias semanas.

Algunos materiales esenciales no alimentarios, incluyendo el combustible y los medicamentos, se están agotando. "Es necesario garantizar que lleguen suministros adecuados antes de la temporada de lluvias, de lo contrario todos los repartos tendrán que llevarse a cabo por vía aérea", subrayó Lejeune-Kaba. "Sin comida suficiente, el descontento ha crecido entre los refugiados. Algunos han amenazado con volver al estado sudanés de Nilo Azul, del cual huyeron a causa del conflicto armado en curso”.

El condado de Maban alberga a 125.000 refugiados sudaneses de Nilo Azul.  Un tercio del total de la población de refugiados está compuesto por niños pequeños, mujeres embarazadas y en período de lactancia, personas mayores, con discapacidad y enfermedades crónicas. Todas ellas son personas particularmente vulnerables a la desnutrición.

Los gobiernos del Sudán del Sur y Etiopía han acordado permitir la entrada de suministros humanitarios a través del estado de Gambella, en Etiopía, lo que permitirá al Programa Mundial de Alimentos (PMA) enviar en los próximos días,los productos alimenticios básicos necesarios a los desplazados internos y refugiados en Maban.  

Mientras tanto, la inseguridad y el hambre están obligando a más sursudaneses a huir a países vecinos como Etiopía, donde una media de 1.000 refugiados llega cada día desde Sudán del Sur. Estas personas, en su mayoría mujeres y niños, han estado llegando a la región de Gambella desde los estados del Alto Nilo y Jonglei.

El gobierno puso a disposición terrenos para levantar dos nuevos campamentos en Gambella: el campamento de Leitchuor, que abrió a mediados de enero, y el de Kule, que lo hizo a finales de febrero. Sin embargo, Leitchuor, con 30.000 personas, ya ha superado su capacidad y Kule se acerca rápidamente a su límite de 20.000 personas.

Los refugiados siguen haciendo frente a desafíos y graves problemas de salud. Muchos de ellos llegan desnutridos. “Junto con el PMA y UNICEF, hemos establecido programas de alimentación para apoyar su recuperación”, dijo la portavoz de ACNUR.

Los recién llegados también son vacunados contra la polio y el sarampión en el punto fronterizo de entrada de Pagak o en los campamentos. ACNUR está poniendo en marcha programas para la protección de la infancia, como la localización de las familias de menores separados o no acompañados. Se ha identificado a 351 menores no acompañados en el campamento de Leitchuor y a 274 en el de Pagak.

Sudán también continúa recibiendo refugiados sursudaneses, a una tasa aproximada de 350 personas por día. “La condición de los que llegan es alarmante, ya que lo hacen casi sin pertenencias. El Gobierno ha solicitado una valoración interagencial para evaluar y responder a todas las necesidades de los recién llegados; equipos humanitarios viajarán de forma inmediata a los puntos de llegada”, explicó Lejeune-Kaba.

En la actualidad hay más de 44.000 sursudaneses en Sudán. Si bien la mayoría ha recibido comida, muchos no pueden cocinar debido al limitado acceso a la leña y la falta de utensilios de cocina. La mayoría de las familias dependen de la distribución de raciones de emergencia.

Uganda por su parte acoge la mayor población de refugiados sursudaneses, con más de 82.000 llegadas desde mediados de diciembre. “Aunque la tasa diaria de llegadas ha bajado, estamos viendo un número creciente de hombres que llegan con sus familias, al contrario de lo que ocurría antes, cuando los hombres sólo acompañaban a sus esposas e hijos a la frontera”, explica Lejeune-Kaba, que añade también que el 45% de los refugiados son hombres.

Por otro lado, cerca de 26.000 sursudaneses han cruzado la frontera hacia Kenia. A pesar de ser un número relativamente bajo, su presencia ha puesto al límite la capacidad de acogida del campamento de Kakuma, para 150.000 personas. “Estamos negociando para abrir asentamiento adicionales, pero entretanto hemos recurrido al uso de algunos espacios verdes para alojar a los refugiados recién llegados”, cuenta Lejeune-Kaba.

Al igual que en los otros países vecinos, muchos sursudaneses están llegando a Kenia desnutridos. En Kakuma, ACNUR tiene previsto ampliar su programa de alimentación general para niños de hasta 59 meses de edad, a diferencia del límite actual de 23 meses.

DONACIONES para Sudán del Sur: web eacnur.org o 902 218 218


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