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Noticias Notas de Prensa Premio Nansen: las Mariposas despliegan sus alas para ayudar a los demás

Premio Nansen: las Mariposas despliegan sus alas para ayudar a los demás Imprimir

© ACNUR/ L.Zanetti. Un grupo de mujeres en Buenaventura participa en un taller de costura organizado por las Mariposas.
© ACNUR/ L.Zanetti. Un grupo de mujeres en Buenaventura participa en un taller de costura organizado por las Mariposas.
BUENAVENTURA, Colombia, 12 de septiembre de 2014 (ACNUR/UNHCR) - Benedicia Benancia y sus siete hijos huyeron en barco cuando comenzaron los enfrentamientos entre grupos armados rivales en su pueblo del departamento de Valle del Cauca, ubicado en el oeste de Colombia. “Tuvimos que escapar de los tiroteos de inmediato. Corrimos para salvar nuestras vidas”, recuerda.

Eso ocurrió hace 13 años y, aunque ella y sus hijos se pudieron quedar con un familiar en la ciudad portuaria e industrial de Buenaventura, no logró escapar de la violencia. “Yo, al igual que otros, huí de la violencia, pero también la encontré aquí”, dijo Benedicia.

El largo conflicto que se vive en Colombia rara vez aparece en la primera plana de los medios internacionales, a pesar de que medio siglo de conflicto interno se ha cobrado la vida de más de 200.000 personas y ha dejado, asimismo, la impactante cifra de 5,7 millones de desplazados internos, según datos del registro oficial a julio de 2014.

En ninguna otra parte del país la devastación se sintió tan intensamente como en Buenaventura, donde barrios enteros se encuentran controlados por grupos armados ilegales que luchan por el territorio y por las rutas del tráfico de drogas. Estos grupos utilizan la violencia sexual para propagar el miedo y mantener el control en los distritos más desfavorecidos, dejando a las mujeres y a las niñas particularmente vulnerables. El profundo temor a las represalias ha llevado a una sistemática omisión de las denuncias de tales abusos y las supervivientes rara vez reciben el tratamiento psicosocial que necesitan.

Sin embargo, en medio de esta nociva atmósfera, un grupo conformado tanto por mujeres locales como por desplazadas internas ha formado un colectivo denominado Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro (las Mariposas), que este año ha sido galardonado con el prestigioso Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR.

La Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro, compuesta por nueve grupos de defensa de los derechos de las mujeres, ofrece asesoría y apoyo a las víctimas de abusos y está radicada en las comunidades locales, donde desarrolla actividades de empoderamiento y capacitación para las mujeres y ejerce presión sobre las autoridades locales para defender sus derechos. Las Mariposas, desde su creación en el año 2010, han ayudado hasta ahora a más de 1.000 mujeres y a sus familias, incluyendo a la de Benedicia.

Benedicia encontró trabajo como empleada doméstica después de huir a Buenaventura. Aunque su empleador le daba comida para llevar a su hogar, su situación familiar continuó siendo precaria hasta el día en que descubrió a las Mariposas.

Su vecina, Maritza Cruz, le presentó al grupo de mujeres; un hecho que le cambiaría la vida. “Cuando conocí a Benedicia, hace un par de años, ella estaba en una situación muy vulnerable. Le hablé de las Mariposas y la animé a asistir a nuestros talleres y a unirse”, explica Maritza.

A través de las Mariposas, Benedicia recobró el control de su vida y evitó quedarse atrapada en el atolladero de violencia y extorsión que se ha convertido en una realidad cotidiana en Buenaventura. “Tengo amigos gracias a la Red. Me siento apoyada. Nunca me siento sola”, dijo la mujer de 53 años de edad.
Benedicia ahora dirige el plan de alimentos y ahorro de las Mariposas en el barrio Vista Hermosa de Buenaventura. En esta ciudad, donde más del 80 por ciento de la población vive en la pobreza, llevar comida a la mesa es una lucha diaria.

El plan de alimentos y ahorro, conocido entre los miembros de la Red como la “cadena alimentaria”, se ha convertido en un respaldo para ella y para otras mujeres que no tienen acceso a cuentas bancarias y crédito y, asimismo, es una fuente estable de sustento en un lugar donde los empleos son escasos.

Benedicia utilizó los ahorros que recibió para construir una pequeña casa, ladrillo por ladrillo. “Solía dormir en el suelo, pero gracias a la cadena alimentaria me las he arreglado para construir la casa que ves ahora. No habría sido capaz de ahorrar de otro modo”, dice con orgullo, señalando las tablas y un techo corrugado que compró con sus ahorros a través de los años.

Gloria Amparo, una de las 19 coordinadoras de las Mariposas, explica que en el corazón de su ideología se encuentra la idea de padrinazgo o comadreo. Tradicionalmente, los padrinos han desempeñado un papel importante en el cuidado y crianza de los niños en las comunidades afrocolombianas. En el seno de las Mariposas, las mujeres están alentando a otras a actuar como comadres para sí mismas y para sus hijos.

“Hemos tomado las formas de comadreo ancestrales que se han ido perdiendo en nuestra cultura y las colocamos dentro de la red para utilizarlas como modos de reconstruir comunidades desmembradas, para sanar y fortalecer la solidaridad entre las mujeres”, cuenta Amparo. “Trabajando juntas, podemos servir mejor a las mujeres”.

Amparo ha estado resistiendo y luchando contra la violencia de género durante toda su vida. Su propia infancia, marcada por la extrema pobreza, es un amargo ejemplo del abuso que las mujeres enfrentan en sus hogares. Desde muy temprana edad ella fue testigo de las palizas que su padre le propinaba a su madre. “Una vez casi le saca el ojo. La impotencia me irrita. Estoy convencida de que nadie debería tener que sufrir así”, declara.

La violencia sexual y de género ha sido durante mucho tiempo una amenaza cotidiana para muchas mujeres de Buenaventura. A menudo, el desplazamiento obliga a cambiar los roles tradicionales en la familia y en la sociedad, dejando a las mujeres desplazadas más vulnerables. Ser testigo de tal desesperanza llevó a Amparo a defender y proteger a las mujeres con necesidades. Ella está convencida de que la manera de empoderarlas es garantizar que conozcan sus derechos y las leyes que existen para protegerlas.

“Conocer sus derechos y cuáles son las responsabilidades del Estado le permite a la mujer tener opciones y tomar decisiones. Conociendo tus derechos, puedes defenderte mejor, tanto a ti misma como a tu comunidad”, subraya.



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