Política de cookies

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerle un mejor servicio, de acuerdo con sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede consultar nuestra Política de Cookies aquí.

ACEPTAR
Americas Europe Asia and the Pacific Middle East and North Africa Africa Mapa del mundo

Búsqueda de noticias

Noticias Notas de Prensa Refugiados sirios atrapados por la nieve a causa de las tormentas que azotan el Líbano y Jordania

Refugiados sirios atrapados por la nieve a causa de las tormentas que azotan el Líbano y Jordania Imprimir

© ACNUR/A.McConnell. Refugiados sirios retiran la nieve de sus tiendas en un asentamiento informal en el valle de Bekaa, en el Líbano, durante una tormenta de nieve.
© ACNUR/A.McConnell. Refugiados sirios retiran la nieve de sus tiendas en un asentamiento informal en el valle de Bekaa, en el Líbano, durante una tormenta de nieve.
GINEBRA, Suiza, 7 de enero de 2015 (ACNUR/UNHCR) – Miles de refugiados en el Líbano y Jordania han estado luchando para mantenerse calientes y proteger sus refugios esta semana durante las fuertes tormentas de invierno que han azotado la región provocando un descenso de temperaturas, grandes nevadas, fuertes vientos y lluvias.

El personal de ACNUR en terreno ha informado de que el valle de Bekaa quedó completamente cubierto por la nieve el miércoles por la mañana, provocando cortes en las carreteras de acceso y afectando a decenas de miles de refugiados, muchos de los cuales están viviendo en tiendas improvisadas en más de 850 asentamientos informales levantados en campos baldíos, edificios abandonados, garajes, cobertizos y tierras de cultivo.

Algunos refugiados están cobijándose de las tormentas en el centro de registro de ACNUR en la ciudad de Zahle, mientras sus solicitudes son procesadas por el personal de la organización. Otros pasan el día acurrucándose alrededor de calefactores o quitando nieve de los tejados de sus refugios para evitar que se desplomen. Se ha informado de que hay varias casas dañadas en algunos asentamientos, donde los refugios se han venido abajo por el peso de la nieve.

Las condiciones han sido especialmente malas en Arsal y sus alrededores, donde la altitud del terreno es de entre 1.300 y 1.400 metros. Se han levantado seis refugios de emergencia donde ACNUR y sus socios están listos para recibir a las familias que abandonen los asentamientos de tiendas. Las autoridades municipales están además limpiando los caminos.

En todo el valle de Bekaa, ACNUR y sus socios están trabajando para ofrecer a las personas materiales para reparar sus refugios y ya se están haciendo los planes para reemplazar las mantas, colchones y otros materiales dañados.

ACNUR empezó su programa de ayuda para el invierno en el Líbano el pasado mes de octubre, enfocado en ayudar a los refugiados más vulnerables con ayuda económica en efectivo, estufas y mantas. El apoyo para el invierno también incluye vales para el combustible para ayudar a la gente que vive a más de 500 metros, entre ellos a muchos refugiados cuyos hogares improvisados ahora están cubiertos de nieve.

Aunque ya se ha distribuido mucha ayuda para el invierno, ACNUR sigue preocupado. “A pesar de nuestros esfuerzos, la situación en el Líbano sigue siendo precaria para los refugiados dadas las condiciones extremadamente pobres en las que viven y la naturaleza dispersa de esta población”, ha dicho la Representante de ACNUR en el Líbano, Ninette Kelley. “Es un reto constante para garantizar que los refugiados en más de 1.700 localidades permanezcan seguros y calientes a lo largo de todos los meses de invierno y tengan suficientes recursos para soportar las duras tormentas”.

Por todo el país, el mal tiempo está afectando a los refugiados: en el Monte Líbano, en Beirut y en el norte y sur del país. Hay informes que indican que más de 100 tiendas han sido arrasadas por los fuertes vientos en el sur.

El personal de ACNUR, compuesto por 600 trabajadores en cinco oficinas, está trabajando en mitad de las tormentas, aunque los caminos están cerrados y esto está afectando a algunas operaciones. La Agencia de la ONU para los Refugiados sigue trabajando con sus socios y con las autoridades locales para trazar un mapa de las necesidades y coordinar las respuestas. En preparación para la tormenta, ACNUR ha reforzado su contingente de combustible, madera y materiales de refugio y ha puesto a los equipos interagenciales en alerta para respuestas de emergencia.

Mientras, en Jordania, la nieve empezó a caer el miércoles a mediodía sobre el campo de refugiados de Za’atari, tras las nevadas ocurridas en Jerash, Irbid y Ajloun, así como en otras zonas donde viven grandes concentraciones de población refugiada. Sobre la capital, Amán, también está nevando.

En preparación para las heladas que están previstas a causa de la tormenta Huda, ACNUR ha comenzado a distribuir 20.000 mantas para refugiados iraquíes, somalíes y sudaneses en todo Jordania. El miércoles, ACNUR también distribuyó 29.000 mantas donadas por los Emiratos Árabes Unidos a los refugiados sirios, muchos de los cuales viven en condiciones precarias y están poco preparados para soportar temperaturas bajo cero.

Los centros de registro de ACNUR en Jordania siguen abiertos a pesar del mal tiempo y la línea de teléfono de la Agencia de ayuda a refugiados también continua funcionando.

En los campos de Azraq y Za’atari, está en marcha una campaña para informar a los refugiados de la tormenta que se aproxima y aconsejarles sobre cómo usar de forma segura los calefactores y estufas.

También hay más mantas ya de camino hacia el campo de Azraq y se han puesto en marcha refugios de emergencia en Za’atari -donde el 20% de la población todavía vive en tiendas-, aunque todavía no se han producido traslados a estos refugios.

Para ayudar a los refugiados vulnerables que viven en zonas rurales y urbanas a sobrellevar el invierno, ACNUR ha dado ayuda económica en efectivo a 27.000 familias refugiadas para cubrir sus necesidades básicas, como los costes de calefacción.

Mientras, el miércoles, la Agencia de la ONU para los Refugiados desplegó un equipo de más de 60 trabajadores sobre el terreno para monitorear la situación en los asentamientos del país, evaluar las preocupaciones de los refugiados y organizar la distribución de más ayuda donde se necesite.



Comparte esta página con: