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Noticias Notas de Prensa Los sirios se enfrentan a un rumbo incierto tras una terrible experiencia en un carguero a la deriva

Los sirios se enfrentan a un rumbo incierto tras una terrible experiencia en un carguero a la deriva Imprimir

© ACNUR/A.D'Amato. Un niño sirio sentado sobre una maleta junto a una cola de personas que acaban de desembarcar en Italia tras ser rescatadas en el Ezadeen, un barco que se encontraba a la deriva.
© ACNUR/A.D'Amato. Un niño sirio sentado sobre una maleta junto a una cola de personas que acaban de desembarcar en Italia tras ser rescatadas en el Ezadeen, un barco que se encontraba a la deriva.
CORIGLIANO CALABRO, Italia, 6 de enero de 2015 (ACNUR/UNHCR) – Cuando el carguero de ganado Ezadeen fue remolcado hacia el sur, al puerto de Corigliano Calabro a principios de este mes, el joven de 21 años, Bashar, pensó que su sufrimiento ya había pasado. Durante al menos dos semanas, él y su hermana de 13 años, Maya, estuvieron hacinados en jaulas para ganado con otros más de 350 refugiados sirios.
La comida y el agua se acabaron el primer día, y el empeoramiento de las condiciones climáticas incrementó su miedo. Pero no fue hasta que se dieron cuenta de que la tripulación había abandonado el Ezadeen, cuando Bashar realmente empezó a temer por su vida. “No vi a nadie de la tripulación mientras estábamos en el barco, ni siquiera una luz de la sala de control, simplemente desaparecieron. Nunca imaginé  que nos abandonarían allí”, dijo Bashar.

De no haber sido por una señal de socorro captada por la guardia costera italiana, Bashar teme pensar lo que les habría ocurrido, “Nos dejaron con el piloto automático en medio del mar, podríamos haber muerto allí”.

Eventualmente, el Ezadeen a la deriva, con bandera de Sierra Leona, fue remolcado por un barco de la guardia costera islandesa y llevado a tierra la noche del pasado viernes, el segundo rescate en alta mar de la semana, después de que el Blue Sky M fuera encontrado abandonado al sur de Italia, trasportando a más de 800 personas, mayoritariamente sirios, que trataban de llegar a Europa.

Cuando Bashar y su Hermana Maya pusieron los pies en tierra, fueron recibidos por la policía, la Cruz Roja italiana y autoridades locales, quienes proporcionaron a los refugiados comida, agua y refugio. Bashar pensó que su terrible experiencia había terminado y que podría continuar su viaje hacia el norte. 

Pero el joven relató al ACNUR cómo empezó a preocuparse cuando las autoridades “nos apartaron y nos dijeron que como mi hermana Maya era menor de edad, tendríamos que quedar bajo su custodia en un centro. Temí que nos separaran, así que les dije que yo tenía 17 años”.

Marisa Chiurco, una funcionaria local de inmigración, dijo que estaban lidiando con una situación sin precedentes en Corigliano y que tenía que asegurarse de que los más vulnerables, incluyendo a los menores no acompañados (MENAS) como Maya, recibieran un cuidado especial como estipula la ley. La policía dijo que el Ezadeen trasportaba a más de 70 menores, incluyendo 8 niños no acompañados.

 “Esta es la primera vez que llegan refugiados sirios a nuestra ciudad y estamos haciendo todo lo que podemos, especialmente para proteger a los menores bajo nuestro amparo. Entendemos que quieren marcharse del centro, pero bajo la ley italiana es nuestra obligación cuidarles hasta que tengamos pruebas de que las personas con las que viajaban son familiares cercanos”, dijo Chiurco durante su visita a Bashar y su hermana en el centro dirigido por la Orden Salesiana, que ayuda a los más jóvenes. “Nosotros somos responsables de su seguridad y nos lo tomamos en serio”, añadió.

Mientras, se están llevando a cabo esfuerzos para contactar con miembros de su familia, pero Bashar dice que no será fácil. “Muchos de nosotros no viajábamos con familiares cercanos, simplemente vinimos con nuestros amigos del vecindario. Cuando nos separaron, nadie sabía lo que iba a suceder. Muchos de los amigos que viajaban con nosotros se marcharon, tenían miedo de ser atrapados. Para algunos de los chicos de aquí, no hay forma de poder contactar con sus amigos, ¿qué harán?” preguntó.

La edad real de Bashar se ha verificado y una vez que el procedimiento se complete y se aclare su identidad, él y su hermana Maya podrán abandonar el centro. Está desesperado por llegar a Milán, donde espera reunirse con amigos. “Quizá vaya a Bélgica o Dinamarca, donde tengo familia; todavía no lo sé. Lo importante es que un día nos reuniremos con nuestra familia. No tuvimos elección en hacer este viaje, pero si hubiese conocido sus riesgos, nunca lo habría hecho”, destacó.

Según el portavoz de ACNUR, William Spindler, el caso del Ezadeen y del Blue Sky M muestra que los traficantes de personas están cambiando sus tácticas para adaptarse a la creciente demanda de personas desesperadas que desean llegar a Europa y que para ello se embarcan en travesías marítimas irregulares, a pesar de los riesgos mortales que éstas conllevan.

 “Esta nueva tendencia es muy preocupante ya que los traficantes de personas y las mafias de trata engañan a refugiados desesperados por alcanzar la protección en Europa, poniendo en peligro sus vidas con la expectativa de que las guardias costeras europeas les recatarán y les llevarán a tierra”, explica Spindler. ACNUR urge a los gobiernos europeos a que refuercen las operaciones de rescate y proporcionen alternativas legales frente a estos peligrosos viajes.

Con la guerra siria a punto de cumplir su cuarto año en las próximas semanas, muchas más personas seguirán embarcándose en peligrosos viajes para poner a salvo su vida. El año pasado, casi 3.500 personas perecieron en su intento de cruzar el Mediterráneo hacia Europa. Más de 200.000 fueron rescatadas, muchas de ellas bajo la operación de la Marina Italiana “Mare Nostrum”, que duró alrededor de un año. Pero con su fin en noviembre, se ha  incrementado la preocupación de que muchas más personas puedan perecer en el mar Mediterráneo.


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