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Noticias Notas de Prensa Un nuevo informe de ACNUR recomienda no retornar a solicitantes de asilo a Grecia

Un nuevo informe de ACNUR recomienda no retornar a solicitantes de asilo a Grecia Imprimir

© ACNUR/A.D'Amato. Solicitantes de asilo retenidos en la isla de Samos, en Grecia. Las personas que desean pedir asilo en Grecia pueden ser detenidas sin haber pasado antes una evaluación individual y sin que se les hayan ofrecido alternativas a la detención.
© ACNUR/A.D'Amato. Solicitantes de asilo retenidos en la isla de Samos, en Grecia. Las personas que desean pedir asilo en Grecia pueden ser detenidas sin haber pasado antes una evaluación individual y sin que se les hayan ofrecido alternativas a la detención.
GINEBRA, Suiza, 30 de enero de 2015 (ACNUR/UNHCR) – ACNUR ha publicado hoy un informe sobre la situación actual del asilo en Grecia. El informe elogia las reformas emprendidas por Grecia durante un período de dificultades económicas y de limitación de recursos. Asimismo el informe identifica una serie de deficiencias y preocupaciones y recomienda no retornar solicitantes de asilo a Grecia.

El informe se basa en una evaluación llevada a cabo durante el último trimestre de 2014. Durante el pasado año, Grecia fue uno de los países del Mediterráneo que fue testigo de un drástico aumento en las llegadas de refugiados e inmigrantes por mar. En total, unas 43.500 personas llegaron por vía marítima, cifra que supone un aumento del 280% frente a 2013. Aproximadamente el 60% de las personas llegadas eran de nacionalidad siria, pero también había un importante número de afganos, somalíes y eritreos. Muchas de estas personas continúan su viaje a otros Estados de la Unión Europea.

Ya en 2008, se realizó una primera recomendación señalando que los solicitantes de asilo no debían ser devueltos a Grecia, la cual ha sido reiterada en el informe publicado hoy. La recomendación se aplica a los retornos realizados de forma bilateral entre países, así como las transferencias efectuadas en el marco de la normativa de la UE conocida como Dublín, que determina cuál es el país responsable de tramitar una solicitud de asilo

Entre los principales problemas del sistema de asilo en Grecia se encuentran las dificultades para acceder al procedimiento de asilo, una continua acumulación de casos pendientes de resolución en el marco del antiguo procedimiento, el riesgo de detención arbitraria, las condiciones inadecuadas de recepción, la falta de identificación y apoyo a las personas con necesidades especiales, las devoluciones de personas en la frontera, preocupación sobre las perspectivas de integración y apoyo a los refugiados y, finalmente, la xenofobia y la violencia racista.

El acceso al asilo sigue siendo un reto en parte debido a la falta de oficinas regionales para la tramitación de las solicitudes de asilo y la falta de personal en el Servicio de Asilo. Una persona que quiera solicitar la condición de refugiado y que no pueda registrarse o no logre hacerlo de forma rápida puede correr el riesgo de ser retornado y, potencialmente de refoulement, que supone ser enviado a un país donde su vida o su libertad podrían correr peligro.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades para hacer frente a un retraso de cerca de 37.000 solicitudes bajo el antiguo procedimiento, la acumulación de casos pendientes se mantiene. Las personas que deseen solicitar asilo pueden ser detenidos sin una evaluación individual de su caso o sin que sean consideradas otras alternativas a la detención. Otras personas que presentan una petición de asilo mientras se encuentran en detención permanecen en esta situación hasta que su solicitud es registrada, lo que puede durar meses.

El alojamiento de los solicitantes de asilo es escaso y los servicios son insuficientes. Esto es de particular preocupación en el caso de las personas vulnerables, como los menores no acompañados y separados y las mujeres solas. Si bien la legislación nacional establece que deben ser objeto de especial atención y se debe dar prioridad en la identificación, asistencia y protección de estos grupos, en la práctica es difícil. Las ONGs que gestionan los centros de acogida existentes para los solicitantes de asilo y los menores no acompañados no cuentan con fondos suficientes y hay un riesgo real de que determinados servicios se vean interrumpidos.

ACNUR también está preocupado por las informaciones que dan cuenta de prácticas en la frontera que podrían poner en peligro la vida de refugiados e inmigrantes. ACNUR continúa documentando testimonios de retornos no oficiales ("devoluciones") en las fronteras terrestres y marítimas entre Grecia y Turquía. El endurecimiento de las medidas de control desde el año 2010 se ha traducido en una disminución en el número de personas que intentan entrar a través de la frontera terrestre entre Grecia y Turquía, mientras que las entradas por mar han aumentado.

Las perspectivas de integración y las medidas de apoyo para los refugiados son prácticamente inexistentes. Muchos están marginados o excluidos a falta de medidas concretas para la integración. Además, los refugiados hacen frente a considerables dificultades en materia de reunificación familiar, un derecho que es denegado a todas las personas que a las que se otorga protección subsidiaria. Asimismo, resulta particularmente difícil encontrar alojamiento. No hay instalaciones específicas para vivienda social u otras formas de apoyo. Además, no hay ninguna estrategia nacional específica para promover el empleo de los refugiados y, por lo tanto, muchos se enfrentan a la indigencia.

La protección y la integración también se ven dificultadas por la xenofobia y la violencia racista contra inmigrantes y refugiados. A modo de ejemplo, la Red de Registro de Violencia Racista (RVRN), una red de coordinación de organizaciones de la sociedad civil con el apoyo de ACNUR, ha registrado 65 incidentes en los nueve primeros meses de 2014, entre los cuales se incluyen ataques físicos en lugares públicos contra inmigrantes y refugiados a causa de su color de piel y origen étnico. El número real de incidentes podría ser mucho mayor debido a que sólo una pequeña fracción de los mismos son denunciados. Las autoridades griegas han adoptado una serie de reformas y acciones para registrar, controlar y prevenir estos crímenes con mayor eficacia. Sin embargo, refugiados e inmigrantes siguen siendo víctimas de violencia verbal y física que queda impune.

ACNUR continuará trabajando con las autoridades griegas para hacer frente a estos problemas y anima a los Estados miembros y a las instituciones la UE a que sigan prestando su apoyo a Grecia.

> El informe "Observaciones de ACNUR sobre la situación actual del asilo en Grecia" puede ser consultado en el siguiente enlace: http://www.refworld.org/docid/54cb3af34.html


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