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Noticias Notas de Prensa Grandi en “primera línea” en su primera visita a los refugiados como Alto Comisionado

Grandi en “primera línea” en su primera visita a los refugiados como Alto Comisionado Imprimir

© ACNUR/UNHCR/E.Gürel. Fatma, una refugiada siria, y su hija Farah sentadas junto al vicegobernador de la provincia de Gaziantep, Halil Uyumaz, el marido de Fatma, Ahmed, y Filippo Grandi en el campamento de refugiados Nizip II en Turquía.
© ACNUR/UNHCR/E.Gürel. Fatma, una refugiada siria, y su hija Farah sentadas junto al vicegobernador de la provincia de Gaziantep, Halil Uyumaz, el marido de Fatma, Ahmed, y Filippo Grandi en el campamento de refugiados Nizip II en Turquía.
NIZIP, Turquía, 15 de enero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – “Una visita a la primera línea en la mayor crisis de refugiados del mundo”. Esas fueron las palabras de Filippo Grandi, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, mientras recorría uno de los muchos campamentos de refugiados en Turquía, cerca de la frontera con Siria.

El sudeste de Turquía acoge a más de un millón de refugiados sirios, 220.000 de ellos en campamentos. Turquía ha recibido en total a 2,5 millones de sirios y otros cientos de miles de personas procedentes de otros países, especialmente de Irak. Es el Estado que acoge a más refugiados en el mundo.

Desde los campamentos de Nizip I y II, hogar de casi 16.000 refugiados, algunos de los cuales huyeron de su país hace cuatro años, Grandi dijo que la elección de su primera visita como Alto Comisionado era enviar al mundo el mensaje de que Turquía está haciendo un gran trabajo gestionando esta enorme cantidad de personas desplazadas.

En el campamento fue recibido por Fuad Oktay, presidente de la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias, AFAD, encargada de administrar los campamentos de refugiados, y Halil Uyumaz, vicegobernador de la provincia de Gaziantep.

Su objetivo era conocer a las familias de refugiados y hablar con ellas.

En Nizip II, un campamento hecho con casetas prefabricadas que alberga a casi 4.900 personas, fue recibido por Fatma, Ahmed y sus tres hijos. Sus otros dos hijos murieron alcanzados por esquirlas cuando la familia trataba de buscar un lugar seguro cerca de Alepo. Tras este hecho, la familia, traumatizada, huyó de Siria hace tres años.

“Le pregunté si quería volver y ella no dudó. Dijo que ‘por supuesto’, pero cuando llegue la paz”, afirmó Grandi en un video. “Así que debe llegar la paz para estas personas. La situación ha durado demasiado tiempo. Pero me anima haber empezado desde aquí. Me llena un sentimiento de desesperación, pero también la esperanza y la posibilidad de que los tiempos mejoren, si la política vuelve a la dirección correcta”.

Siguiendo la misma carretera está Nizip I, un campamento con tiendas de campaña que fue abierto hace cuatro años. En la actualidad alberga a 10.800 refugiados, el 55 por ciento de ellos menores de 18 años.
Emra es viuda y cría a sus tres hijos. Huyó de Siria hace un año, después de que su marido muriera en la guerra. Uno de sus hijos, Mohammed, es sordomudo y padece una enfermedad crónica que le ha paralizado y anquilosado las piernas.

“No podía quedarme más tiempo”, le explicó a Grandi. “Tenía un hijo con discapacidad y no tenía dinero. Tuve que venir a Turquía para salvar a mis hijos”.

Respondiendo a la pregunta del Alto Comisionado,dijo que el campamento, administrado por el gobierno turco, le proporciona cupones para la alimentación y que su hijo va a un hospital en Gaziantep para recibir tratamiento.

“Esto nos recuerda que al final se trata de personas que sufren situaciones inimaginables”, dijo Grandi. “Pero que son fuertes”.

Los campamentos, administrados por las autoridades turcas y que reciben el apoyo de ACNUR, se han convertido en parte de la estructura de Turquía. Los refugiados que están aquí relataron al Alto Comisionado que han sido bien atendidos. Pero sus vidas, sin su país, son vidas a medias. Y su esperanza, como escuchó el Alto Comisionado Grandi, era que la guerra terminara para poder llevar una vida plena de nuevo.


Por Don Murray en Turquía.



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