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El Alto Comisionado pide que se dé prioridad a la crisis de Siria en su visita a Jordania Imprimir

© ACNUR/ UNHCR/C. Herwig – El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados Filippo Grandi re reúne con una familia en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania.
© ACNUR/ UNHCR/C. Herwig – El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados Filippo Grandi re reúne con una familia en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania.
CAMPO DE REFUGIADOS DE ZA’ATARI, Jordania, 18 de enero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para poner fin al conflicto en Siria o se corre el riesgo de que la mayor crisis humanitaria del mundo se prolongue durante los próximos años, declaró el lunes el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados Filippo Grandi.

En declaraciones durante una visita al campo de refugiados de Za’atari, en Jordania, tres semanas después de tomar posesión de su cargo, Grandi dijo que había elegido visitar la región en su primer viaje internacional como Alto Comisionado para recordar la necesidad de buscar soluciones de un conflicto que dura ya casi cinco años.

“Es fundamental que la comunidad internacional y todos los actores con influencia sobre las partes del conflicto – y las propias partes en conflicto – hagan mayores esfuerzos para conseguir la paz”, declaró durante una rueda de prensa.

Si no se encuentra una solución al conflicto, esta crisis no acabará y continuaremos año tras año solicitando grandes cantidades de dinero a la comunidad internacional para asistir a los refugiados quienes no querrán regresar hasta que no haya paz.”

Filippo Grandi instó a los gobiernos a aprovechar las próximas dos cumbres mundiales en Londres en febrero y en Ginebra en marzo para comprometerse a destinar más apoyo financiero a los refugiados y los países de acogida, y a aumentar el número de plazas de reasentamiento para aquellos que huyen del conflicto.

La naturaleza prolongada de la crisis está teniendo efectos devastadores para millones de ciudadanos sirios, así como imponiendo una carga enorme sobre los países vecinos que han acogido hasta la fecha a más de cuatro millones de refugiados.

Jordania es actualmente país de acogida para más de 630.000 refugiados sirios, lo que genera una presión enorme sobre los recursos naturales, las infraestructuras y la economía de este pequeño reino. Si bien cerca de 110.000 sirios están ahora viviendo en Za’atari y en Azraq, el otro campo principal del país, la gran mayoría están luchando por sobrevivir en las ciudades y pueblos de Jordania.

Respecto a la mala situación en la que se encuentran unos 17.000 sirios actualmente acampados cerca de la frontera noreste del país, Grandi declaró que valoraba plenamente las preocupaciones de Jordania relativas a la seguridad y se comprometía a que ACNUR ayude a identificar a estas personas para permitir a aquellas en necesidad de protección internacional entrar al país.

Durante su vista al campo, Filippo Grandi conoció a una familia de beduinos sirios que llegó a Za’atari en febrero de 2013. Mohammad Olayan, padre de seis hijos, contaba que había sido testigo de una mejora continuada de las condiciones de vida en el campo durante los tres años que llevaba allí.

Cuando llegamos, tuvimos que vivir en una tienda de campaña y no había servicios. Ahora tenemos dos caravanas y hay electricidad e infraestructuras de saneamiento adecuadas”, relataba. A pesar de las mejorías, la familia aún tiene dificultades para poder comer con la asistencia alimentaria que reciben, y Mohammad tiene que pedir prestado dinero o tratar de encontrar trabajo para llevar la comida a la mesa.

Mientras sus tres hijos más pequeños van al colegio en el campo, sus dos hijas, también en edad de escolarización, dicen sentirse aún muy traumatizadas por el conflicto e intimidadas por el gran tamaño de la clase como para acudir. En consecuencia, Mohammad y su esposa e hijas pasan mucho tiempo dentro del refugio. “¿Qué más pueden hacer los refugiados?” pregunta.

Después de tres años en el exilio y sin que se vislumbre ninguna solución a corto plazo, Mohammad dice que está considerando regresar a la pequeña granja familiar en la provincia de Dara’a, en el sur de Siria, a pesar del peligro. “No queremos estar huyendo durante el resto de nuestra vida. Quizás sería mejor morir rápidamente en Siria que morir aquí lentamente”.

La visita del Alto Comisionado, que incluye paradas en Turquía y Líbano, supone su regreso a Oriente Medio tras haber trabajado como Comisario General de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA, desde 2010 a 2014, después de haber sido el Comisionado General Adjunto de la organización desde 2005.


Por Charlie Dunmore en la campo de refugiados de Za’atari, Jordania.


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