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Refugiados congoleños huyen de nuevos combates en Sudán del Sur Imprimir

© ACNUR/UNHCR/R.Nuri - Refugiados congoleños hacen cola para subir a uno de los camiones de ACNUR que viaja desde Ezo, en el estado sursudanés de Equatoria Occidental, con destino a un nuevo asentamiento en Makpandu.
© ACNUR/UNHCR/R.Nuri - Refugiados congoleños hacen cola para subir a uno de los camiones de ACNUR que viaja desde Ezo, en el estado sursudanés de Equatoria Occidental, con destino a un nuevo asentamiento en Makpandu.
EZO, Sudán del Sur, 28 de enero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Pierre*, un refugiado congoleño que huyó de la violencia hace varios años, esperaba haber encontrado un lugar seguro en esta ciudad fronteriza de Sudán del Sur. Pero de pronto, la seguridad se deterioró rápidamente y sin preaviso. Los enfrentamientos entre el grupo denominado “Arrow Boys” y los soldados del gobierno de Sudán del Sur estallaron a finales del año pasado. La escuela y el hospital fueron saqueados y las casas incendiadas hasta quedar reducidas a cenizas. Ahora Pierre y otros miles de refugiados como él tienen que huir de nuevo.

Pensé que era el fin del mundo”, contaba Pierre mientras rememoraba el día en se reencontró con la violencia.

Estaba en mis campos cuando las luchas empezaron. Dejé todo y corrí hacia casa para reunirme con mi mujer e hijos, pero de camino, fui capturado por jóvenes armados”.

Permaneció como rehén y fue obligado a transportar las provisiones de la milicia, ignorando por completo el destino de su mujer, de su hija de dos meses y de su hijo de cuatro años. Finalmente, varios días después fue puesto en libertad ileso.

Inmediatamente me dirigí de vuelta a casa para buscar a mi familia, temiéndome lo peor”, continuó. “Cuando llegué a Ezo, encontré mi choza completamente saqueada, y a mi niño solo dentro, llorando, pero mi mujer y mi hija pequeña no estaban”.

Pierre corrió el riesgo de esperar en casa durante varios días para que su mujer pudiese encontrarle más fácilmente en caso de regresar. “Ella regresó después de una semana”, dijo. “Estaba tan contento de verla de vuelta, con nuestra bebé en brazos”.

Este agricultor de 57 años y su familia forman parte de los miles de refugiados que huyeron de la guerra en la República Democrática del Congo y encontraron la seguridad en esta ciudad fronteriza de Sudán del Sur. Ahora se ven obligados a huir de nuevo después de que los combates estallasen en la zona, forzando también a organizaciones humanitarias a evacuar temporalmente.

Un convoy humanitario protegido por soldados armados de las fuerzas de mantenimiento de la paz trasladó a un primer grupo de 30 refugiados originarios de la República Democrática del Congo desde Ezo, con destino al nuevo asentamiento en Makpandu, una localidad a 220 kilómetros al este.

Pierre y su familia estaban entre estos 30 refugiados, que fueron los primeros reubicados desde Ezo en Makpandu en un convoy organizado por la Agencia de la ONU para los Refugiados, la Comisión de Asuntos para Refugiados de Sudán del Sur y World Vision International. Las fuerzas de paz de la misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) proporcionaron también protección armada durante el traslado.

ACNUR espera organizar más operaciones en función de las necesidades para trasladar a los 3.200 refugiados congoleños que viven en Ezo y sus alrededores, y que quieren ser reubicados en Makpandu. Se cree que la mayoría han huido a través de la frontera hacia la RDC, o a la vecina República Centroafricana.

La violencia en las proximidades de Ezo continuó en enero y la situación es aún tan volátil que las agencias humanitarias, incluido ACNUR, han tenido que retirarse de la localidad. Este conflicto es distinto al que estalló en diciembre de 2013 entre soldados sursudaneses y fuerzas de la oposición lideradas por el ex vicepresidente Riek Machar, y que han desplazado de sus hogares a 2,3 millones de personas.

Hemos tenido que salir de Ezo muy a nuestro pesar, pero la seguridad es crucial para que nuestro personal pueda operar y prestar asistencia”, declaró Ahmed Warsame, Representante de ACNUR en Sudán del Sur.

Nuestra promesa de apoyar a la comunidad de acogida permanece, así como nuestro compromiso de reanudar las operaciones en Ezo si la seguridad mejora significativamente en el futuro”.

ACNUR y sus socios proveerán a Pierre, y a los refugiados que se trasladarán a Makpandu, con una ayuda de bienvenida’ que incluye comidas calientes, jabón, lonas aislantes plastificadas, mantas y cubos.

También pasarán por un reconocimiento médico, que incluye la vacuna del sarampión. Próximamente recibirán materiales para la construcción de refugios y una parcela de terreno donde construir un nuevo hogar.

Espero que mi familia y yo podamos vivir en paz en este lugar”, dijo Pierre. “Esta es la segunda vez que nos vemos forzados a dejar atrás nuestra casa y granja, y comenzar de cero. Esto no es vida”.

Más de 1,6 millones de sursudaneses son ya desplazados internos. Además, el país acoge a 263.000 refugiados que huyen del conflicto o la inestabilidad en los países vecinos.

Sumado al conflicto entre los partidarios del presidente y Machar, y a los combates en la zona de Ezo, el pasado 21 de enero estallaron nuevos enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y un grupo armado local llamado Movimiento de Liberación Nacional de Sudán del Sur (SSNLM) en Yambio, la capital del estado de Equatoria Occidental. Al menos 15 personas han sido asesinadas y miles han sido desplazadas por la fuerza.

*Nombre cambiado por razones de protección.



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