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Noticias Notas de Prensa Nueva ola violencia de las milicias en Sudán del Sur expulsa a más personas hacia Uganda

Nueva ola violencia de las milicias en Sudán del Sur expulsa a más personas hacia Uganda Imprimir

© ACNUR/UNHCR/I. Kasamani. Refugiados de Sudán del Sur sentados en el centro de recepción de Nyumanzi en Adjumani, al norte de Uganda.
© ACNUR/UNHCR/I. Kasamani. Refugiados de Sudán del Sur sentados en el centro de recepción de Nyumanzi en Adjumani, al norte de Uganda.
ADJUMANI, Uganda, 20 de enero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Cada vez más refugiados de Sudán del Sur se ven obligados a buscar seguridad en la vecina Uganda debido a que las milicias armadas saquean aldeas, incendian casas, agreden sexualmente a las mujeres y reclutan por la fuerza a los jóvenes. Los nuevos combates en zonas que anteriormente eran pacíficas y la inseguridad en otros lugares han obligado a muchas personas a caminar durante días por el monte, llevando poco más que la ropa que llevaban puesta, arriesgándose a ser atacados por leones, hienas y otros animales salvajes mientras dormían durante la noche bajo los árboles, así como al pillaje por parte de los mismos milicianos que merodean por la zona.

Por la noche dormimos en el monte, porque vienen personas con armas de fuego buscando dinero y ropa”, dijo Cicilia, de 40 años, quien huyó de su casa en el estado de Equatoria Central en Sudán del Sur, zona que hasta hace poco se había escapado de los conflictos.

Si no tienes nada, te matan. Violan a las mujeres jóvenes, y raptan a otras para que sean sus esposas. Creo que están llegando más personas. La situación es grave, pero no hace más que empeorar”, añadió desde Adjumani, la ciudad en el norte de Uganda a donde ha llegado.

Los enfrentamientos entre el gobierno y los rebeldes en Sudán del Sur, el país más joven del mundo, han generado una de las mayores emergencias humanitarias en el mundo, con 2,3 millones de personas obligadas a huir de sus hogares, 650.000 de ellas cruzaron las fronteras como refugiados y 1,65 millones personas están desplazadas en el país. En agosto fue negociado un frágil acuerdo de paz para este conflicto.

Pero desde entonces han estallado nuevos enfrentamientos en el sur del país, la región natal de Cicilia. Esta situación, unida a las continuas dificultades a las que se enfrentan las personas en otras zonas de Sudán del Sur, hacen que ahora más de 400 refugiados atraviesen cada día hacia la frontera hacia el norte de Uganda, cuadruplicando las cifras de principios de enero. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el gobierno de Uganda y sus socios, están redoblando sus capacidades de recepción en la zona.

La mayoría de los refugiados son de Juba, la capital de Sudán del Sur, y del estado de Jonglei. Sin embargo, una significativa minoría, como Cicilia, también está huyendo del estado de Equatoria, un área desde la cual relativamente pocos refugiados habían llegado previamente.

Otros han informado que la continua inseguridad está dificultando cada vez más la cosecha de cultivos, generando una escasez de alimentos, ya exacerbada por la pérdida de valor de la libra sursudanesa.

Vienen personas con pistolas y cuchillos”, contaba Nyankor, de 24, procedente de Jonglei. “Destruyeron nuestras cosechas y mataron a todas nuestras cabras y nuestro ganado. No podemos comprar más alimentos. Lo que antes costaba una [libra], y ahora cuesta diez”, añadió.

Más de 6.000 refugiados han llegado a pie a Uganda desde el inicio del año. La mayoría atravesó la ciudad fronteriza de Elegu, y un menor número llegó al distrito de Arua a través de Kuluba, al oeste, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo.

El distrito Adjumani al norte de Uganda ya alberga a más de 113.000 refugiados sursudaneses que han llegado a Uganda desde el estallido del conflicto hace poco más de dos años. Además, el país ya acogía a unos 12.500 refugiados. Se están realizando esfuerzos para ampliar la capacidad de asentamiento de Maaji para hacer frente a la reciente afluencia.

La situación sigue siendo muy volátil”, ha declarado la oficial de protección de ACNUR, Akiko Tsujisawa.

Alrededor de tres cuartas partes de los recién llegados son mujeres y niños, lo que plantea retos particulares para la prestación de educación adecuada, protección de la infancia y prevención de violencia sexual y de género. Muchos de los niños tienen que cuidar a sus hermanos menores tras haber perdido a sus padres en el conflicto”.

La mayoría de las personas recién llegadas se está alojando en el Centro de Tránsito de Nyumanzi antes de ser transferidas a los pueblos cercanos que acogen a los refugiados. ACNUR está proporcionando cobijo, artículos de ayuda de emergencia y alimentos suministrados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Mientras tanto, el personal de Medical Teams International está proporcionando atención de salud básica, garantizando que los niños pequeños estén debidamente inmunizados y detectando casos de malnutrición.

El Centro de Tránsito cuenta actualmente con una población de más de 3.600 personas, superando notablemente su capacidad de 3.000 personas. ACNUR y el gobierno de Uganda han duplicado la frecuencia de los traslados a los pueblos cercanos para reducir la congestión.

La mayoría de los recién llegados han sido acogidos en el pueblo de Maaji, pero debido a que ahora el asentamiento ha superado su capacidad de 12.000 personas, se está despejando una nueva área cercana que podrá albergar a otras 12.000 personas.

Los recién llegados están viniendo a un ritmo más rápido del que puede albergar el Centro de Tránsito”, dijo Micaela Malena, miembro del personal de ACNUR sobre el terreno.

Nuestros equipos están trabajando incansablemente para garantizar que se les proporcione asistencia vital, mientras que se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de los asentamientos que albergan a estos recién llegados. Los informes de los refugiados indican que la situación en estas áreas de Sudán del Sur está empeorando por lo que se esperan más llegadas en los próximos días”.

Uganda ha adoptado un enfoque innovador en la gestión y protección de los refugiados, integrando a los refugiados en las comunidades de acogida locales. A los refugiados se les entrega tierras en las que pueden construir nuevas viviendas y cultivar productos, reduciendo la dependencia hacia la ayuda humanitaria.

El país recientemente se convirtió en hogar de más de medio millón de refugiados y solicitantes de asilo, el número más alto en la historia del país, haciendo de Uganda el tercer país con mayor población de refugiados en África y el octavo en el mundo. La gran mayoría de los refugiados son principalmente de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Somalia y Burundi.

ACNUR lanzó recientemente su Plan de Respuesta Regional para los Refugiados en 2016 para la crisis humanitaria de Sudán del Sur, que detalla las necesidades de la agencia para proporcionar asistencia vital a los refugiados en durante el año 2016, y que ascienden a unos 89 millones de dólares.

Por Charlie Yaxley en Adjumani, Uganda.


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