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Noticias Notas de Prensa ACNUR: preocupación por nueva ley restrictiva en Hungría y denuncias de violencia

ACNUR: preocupación por nueva ley restrictiva en Hungría y denuncias de violencia Imprimir

© ACNUR/UNHCR/Zsolt Balla -Tiendas a la sombra en el campamento improvisado de refugiados en la frontera entre Hungría y Serbia.
© ACNUR/UNHCR/Zsolt Balla -Tiendas a la sombra en el campamento improvisado de refugiados en la frontera entre Hungría y Serbia.
El Alto Comisionado preocupado por las denuncias de violencia y el empeoramiento de las condiciones en la frontera entre Serbia y Hungría.

GINEBRA, Suiza, 15 de julio de 2016 (ACNUR/UNHCR) - La Agencia de la ONU para los Refugiados muestra su preocupación por las nuevas restricciones en Hungría que están provocando devoluciones automáticas de personas que buscaban asilo, así como por las denuncias sobre el uso de la violencia y abusos. Estas restricciones contravienen tanto la legislación de la Unión Europea como la internacional, y las denuncias sobre abusos han de ser investigadas.

El número de refugiados e inmigrantes en la frontera entre Serbia y Hungría supera ya las 1.400 personas, incluyendo aquellas esperando para entrar en las llamadas “zonas de tránsito” y las que se encuentran en los Puntos de Ayuda al Refugiado en Subotica. La mayoría son mujeres y niños, que sufren especialmente el deterioro de la situación humanitaria. Los Estados tienen la obligación de garantizar que estas personas sean tratadas con humanidad, garantizando su seguridad y dignidad, y su acceso a los procedimientos de asilo si así lo desean.

La nueva legislación amplía los controles fronterizos hasta un área de 8 km dentro de territorio húngaro, y autoriza a la policía para interceptar a cualquier persona en este perímetro y expulsarla al otro lado de la frontera, a menudo a zonas remotas y sin servicios adecuados. Tras ello, se indica a quienes desean solicitar asilo que han de trasladarse a las zonas de tránsito junto a la frontera.

Actualmente, sólo hay dos zonas de tránsito en funcionamiento a lo largo de los 175 kilómetros de la frontera serbo-húngara, en Röszke y Tompa, cada una de las cuales sólo admite a una media de 15 personas al día. Desde que la nueva legislación entrara en vigor, un total de 664 personas han sido devueltas a través de la valla. Además, el gobierno ha reforzado significativamente la seguridad fronteriza con 10.000 soldados y policías, así como la vigilancia con drones y helicópteros.

ACNUR ha publicado un informe sobre Hungría como país de asilo: “Hungría como país de asilo. Observaciones sobre normativa restrictiva y su consiguiente implementación práctica entre julio de 2015 y marzo de 2016” (Mayo 2016)

ACNUR ha seguido recibiendo denuncias sobre casos de abusos y violencia tanto en las intercepciones en las zonas de tránsito, como en dependencias policiales. Estas incluyen mordeduras de perros policía sin correa, palizas y uso de spray de pimienta. ACNUR ha pedido a las autoridades húngaras que investiguen estas denuncias. A principios de junio, ACNUR lanzó un comunicado tras la muerte de un joven refugiado sirio, ahogado en el río Tisza, presuntamente tras ser víctima de una devolución automática.

Las condiciones de quienes esperan para entrar a las ‘zonas de tránsito’ son terribles. Tanto las personas que viajan solas como las familias viven al raso o en tiendas de campaña improvisadas sobre terrenos embarrados próximos a la valla. Las condiciones de salud, higiene y saneamiento plantean importantes retos, y distan mucho de ser aceptables. Entre quienes se encuentran en estos lugares hay niños pequeños, menores no acompañados, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y con otras necesidades específicas.

Varios cientos de personas están siendo albergadas por el Gobierno de Serbia en el Punto de Ayuda al Refugiado cercano de Subotica, aunque la capacidad de las instalaciones está sobrepasada. En este contexto, las personas podrían terminar recurriendo a traficantes sin escrúpulos que les pongan en situación de mayor riesgo.

ACNUR, sus socios y las ONGs han intensificado su asistencia, incluso a través del Gobierno de Serbia, suministrando más comida, agua y medicamentos, así como otro tipo de ayuda. ACNUR también está presente en el terreno para identificar a aquellas personas con necesidades específicas. El pasado 8 de julio, las Agencias de la ONU en Serbia lanzaron una nota de prensa conjunta expresando su preocupación sobre el deterioro de la situación de los refugiados e inmigrantes en la frontera entre Serbia y Hungría.

ACNUR está a disposición de los gobiernos de Hungría y Serbia para ayudar gestionar la situación en su frontera común.



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