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Noticias Notas de Prensa Bangladesh: ACNUR y sus aliados trabajan para contener un brote de diarrea

Bangladesh: ACNUR y sus aliados trabajan para contener un brote de diarrea Imprimir


Zulkhair, madre rohingya de 27 años, sostiene a su hijo Mohammad, de diez meses, en el campo de refugiados de Kutupalong. Mohammad está enfermo y requiere medicación. (© ACNUR/UNHCR/Paula Bronstein)
Zulkhair, madre rohingya de 27 años, sostiene a su hijo Mohammad, de diez meses, en el campo de refugiados de Kutupalong. Mohammad está enfermo y requiere medicación. (© ACNUR/UNHCR/Paula Bronstein)
GINEBRA, Suiza, 3 de octubre de 2017 (ACNUR/UNHCR).- La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), las autoridades sanitarias de Bangladesh y otros socios trabajan en diversos frentes para frenar un brote de diarrea en Bangladesh, donde hay ya más de medio millón de refugiados rohingya, y tratar a los afectados.

Un centro de tratamiento de la diarrea dotado de 20 camas se abrió ayer (lunes) en el campamento de Kutupalong, en el sureste del país, donde hay refugiados viviendo desde 1992 y que ha acogido a miles de recién llegados. ACNUR ha congregado a ONG nacionales e internacionales bajo la bandera de la Unidad de Salud de Refugiados del gobierno para dirigir los centros.

A final de semana se dispondrá de un total de 80 camas en centros de tratamiento distribuidos en tres localizaciones, y de cara a la siguiente se planea abrir otros dos centros. A partir de hoy, el personal de ACNUR, junto a refugiados voluntarios, hará rondas de reconocimiento por el campamento de Refugiados de Kutupalong y asentamientos informales cercanos para localizar personas que puedan estar enfermas pero no hayan buscado tratamiento.

ACNUR también planea abrir centros de consulta médica con zonas de rehidratación oral en la Extensión de Kutupalong (809 hectáreas), donde gran parte de los 507.000 refugiados que se estima han llegado desde el 25 de agosto se han establecido para recibir asistencia, como paso para acercar la atención médica a quienes la necesitan. En estos centros más pequeños, los refugiados que sufren de deshidratación moderada pueden ser tratados inmediatamente, y los que requieren terapia más intensa pueden ser transferidos a los centros más grandes de tratamiento de diarrea.

ACNUR también apoya los esfuerzos del Ministerio de Salud para administrar a los refugiados vacunas contra el cólera. El cólera es endémico en Bangladesh y podría propagarse fácilmente con cientos de miles de personas viviendo en situación de proximidad sin sistema de saneamiento adecuado.

Todavía no hay estadísticas en firme sobre casos de diarrea acuosa aguda entre los refugiados recién llegados. ACNUR está tomando las medidas necesarias para prevenir enfermedades graves y muertes. Se ha observado una tendencia incremental de casos de diarrea, inclusive con deshidratación aguda. Hasta ahora, los refugiados que presentan condiciones de este tipo han sido tratados en clínicas de ACNUR y en instalaciones sanitarias locales.

Las medidas para prevenir la propagación de la enfermedad y reducir los casos de gravedad y muertes incluyen también la instalación hasta el momento de 32 pozos de tuberías a poca profundidad y 250 letrinas, conseguidas a través de la colaboración con organizaciones aliadas. Proporcionar agua potable es vital para que la gente no beba, ni se bañe, en estanques y arroyos contaminados.

En otro intento de acelerar la entrega de ayuda a los refugiados, ACNUR, en colaboración con la Comisión para la Ayuda y la Repatriación de los Refugiados (RRRC por sus siglas en inglés) de Bangladesh, ha comenzado un recuento de familias para recopilar datos sobre los recién llegados y sus necesidades. Un centenar de encuestadores recién contratados comenzarán el miércoles a ir de refugio en refugio para censar cada día unas 1.000 familias, que deberían abarcar a cerca de 5.000 personas.

Cada familia recibirá una tarjeta con el logotipo de RRRC. El proceso permitirá que el gobierno, ACNUR y otras agencias que decidan participar orienten la ayuda a las personas adecuadas. El proceso dará también una primera señal de los refugiados con necesidades especiales de protección, como mujeres embarazadas, madres lactantes, personas con discapacidad o refugiados en edad avanzada sin nadie que los cuide.


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