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Noticias Notas de Prensa El refugiado sirio que busca una vida mejor como futbolista

El refugiado sirio que busca una vida mejor como futbolista Imprimir

Hammanah, El Libano, 23 de octubre de 2017 (ACNUR/UNHCR). - A sus 16 años, la pasión de Odai por el futbol no tiene límites. Es refugiado sirio y sueña con convertirse en jugador de fútbol profesional.

Bajo el abrasador sol de agosto, Odai Al Jburri salta al campo para dar espectáculo. Lleva la pelota de izquierda a derecha, bailando con los pies. “Algunas personas piensan que porque soy un refugiado, no puedo hacer gran cosa”, dice en voz alta, “ pero les demostraré que están equivocados”.

A los 16 años, la pasión de Odai por el hermoso juego no conoce límites.

Odai comenzó a jugar al fútbol cuando solo tenía cinco años. Entrenaba en el club Karama de su ciudad natal (Homs) hasta que tenía once años y soñaba con convertirse en jugador de fútbol profesional. “El fútbol es mi primera familia”, afirma. “Es todo lo que tengo, lo que quiero y por lo que lucho”.

Pero el inicio del conflicto sirio lo cambió todo. Odai tuvo que huir a El Líbano con su familia en 2011, dejándolo todo atrás. “La gente era blanco de disparos y de arrestos”, recuerda su madre, Amal.

“Temíamos por la vida de nuestros hijos”. Esta familia de 7 personas se instaló en Hammanah, un pueblo montañoso al este de Beirut, donde alquilaron una pequeña choza.

Pero la vida en el Líbano ha sido toda una lucha, alejando a Odai de su sueño de convertirse en jugador de fútbol profesional. “Muchos me dicen que debería alentarlo y apoyarlo”, explica su padre, Mustafa, “pero cómo lo ayudaría? No tengo medios, empleamos la ayuda que tenemos para pagar los alimentos y el alquiler”.

"En el momento en que veo la pelota... me siento aliviado y feliz".

La familia vive con una ayuda mensual de 216 dólares que le da ACNUR. Odai ha tenido que abandonar la escuela para apoyar a su familia. Trabaja en turnos de 13 a 14 horas en una carnicería local y gana solo 200 dólares al mes.

A pesar de las dificultades, Odai tiene claro que no cejará en conseguir su sueño. Después de trabajar, se le puede ver entrenando en el campo o jugando en Hammanah, el equipo de fútbol local. “No importa lo cansado o estresado que esté, cuando veo la pelota y el campo, me siento aliviado y feliz”, dice Odai.

Su entrenador libanés, Raymond Hadchiti, formado en Estados Unidos, dice que Odai tiene mucho potencial: “Es un jugador muy rápido, tiene buena visión del campo y habilidad en los pases rápidos”.

Pero agrega que Odai no podrá pasar al siguiente nivel sin formación profesional adecuada en el extranjero.

Por Dalal Mawad y Mazen Hashem


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