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Noticias Notas de Prensa Se espera un aumento en el flujo de refugiados a Sudán del Sur con la reducción de lluvias

Se espera un aumento en el flujo de refugiados a Sudán del Sur con la reducción de lluvias Imprimir

© ACNUR/B.Sokol. Refugiadas del estado sudanés de Nilo Azul cargan con sus pertenencias por el campo de Yusuf Batil durante una tormenta el mes pasado.
© ACNUR/B.Sokol. Refugiadas del estado sudanés de Nilo Azul cargan con sus pertenencias por el campo de Yusuf Batil durante una tormenta el mes pasado.
JUBA, Sudán del Sur, 12 de septiembre (ACNUR/UNHCR) – Cuando las lluvias estacionales comiencen a remitir y los caminos sean más transitables, Sudán del Sur podría sufrir una nueva afluencia de refugiados procedentes de los estados sudaneses de Nilo Azul y Kordofan Meridional.

La cifra de nuevas llegadas podría alcanzar las 30.000 personas a finales de año según George Okoth-Obbo, director de la Oficina para África de ACNUR. Durante la rueda de prensa ofrecida en Juba tras una reciente visita a cuatro campamentos de refugiados cerca de la frontera norte del país, George Okoth-Obbo pidió a las organizaciones humanitarias que comiencen a prepararse para un posible repunte en las llegadas de refugiados en los próximos meses.

Las cifras ya han comenzado a aumentar. Desde el lunes, por ejemplo, más de 500 personas han cruzado la frontera de Kordofan del Sur y se han dirigido al campo de Yida, en comparación con el promedio de llegadas de 70 personas al día a finales de agosto.

Un gran número de refugiados ha huido de la violencia y la inseguridad alimentaria en los estados sudaneses de Nilo Azul y Kordofan Meridional, donde las agencias humanitarias internacionales tienen poco o ningún  tipo de acceso desde hace meses. Más de 170.000 personas han buscado protección en Sudán del Sur desde junio de 2011.

George Okoth-Obbo examinó la situación la semana pasada durante una visita a cuatro campos: Yusuf Batil, Gendrassa, Doro y Yida. Estuvo acompañado de Stanlake Samkange, director regional para África central y oriental del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Okoth-Obbo y Samkange mantuvieron un encuentro con niños menores de cinco años y con mujeres embarazadas y madres lactantes que están recibiendo raciones de comida complementarias para prevenir la malnutrición. También vieron cómo los trabajadores comunitarios de salud e higiene se están moviendo por los campos para derivar a los refugiados a los servicios médicos y ofrecer formación sobre prácticas de higiene para prevenir así la propagación de enfermedades.

“Ahora hemos visto con nuestros propios ojos cómo nuestros esfuerzos están salvando vidas y garantizando la seguridad de los refugiados vulnerables que han sobrevivido a estas situaciones desgarradoras y mortales, pero nuestra misión no ha acabado todavía” dijo Okoth-Obbo a los periodistas poco después. “Todavía tenemos mucho trabajo que hacer para mejorar la salud y el bienestar de los refugiados en Sudán del Sur”.

Samkange añadió que se necesita una respuesta extraordinaria por parte de los actores humanitarios en Sudán del Sur, donde los refugiados están llegando gravemente malnutridos. “Los refugiados llegan en muy malas condiciones por las distancias que tienen que recorrer y la urgencia con la que tienen que huir”, dijo.

Durante sus visitas a los campos, Okoth-Obbo y Samkange vieron cómo ACNUR, el PMA y otras agencias humanitarias están trabajando para atender las enormes necesidades de los refugiados y para revertir las alarmantes tasas en materia de salud y nutrición en el campo.

En un momento en que la temporada de lluvias está empeorando las de por sí malas condiciones de salud de los refugiados, ACNUR está distribuyendo materiales de ayuda como lonas de plástico, mantas, colchones y mosquiteras para mantenerles a salvo, resguardados del frío y la humedad.

Okoth-Obbo advirtió de que a pesar de la masiva respuesta humanitaria, la situación sigue siendo precaria. Dijo que las agencias humanitarias deben seguir trabajando juntas para poner fin a unas tasas inaceptablemente elevadas de mortalidad y morbilidad y para mejorar el acceso al agua potable.

Los retos logísticos en Sudán del Sur son algunos de los más complicados del mundo. Muchos caminos probablemente seguirán inundados e intransitables hasta finales de año, por lo que las agencias humanitarias como ACNUR tendrán que enviar la ayuda y a su personal humanitario por vía aérea, lo cual supone mayor complejidad y costes más elevados.

Samkange añadió: “Estamos usando todos los medios de transporte posibles, incluidos botes y aviones, para llevar comida a los campos. Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que aquellos que lo necesitan reciben la asistencia adecuada”.

Mientras tanto, las fuertes lluvias de los últimos días en el condado de Maban han dificultado el acceso a los campos de Doro, Yusuf Batil y Gendrassa. A pesar de ello, ACNUR y un equipo de evaluación de UNOPS (Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos) han logrado llegar a los tres campos, que en conjunto acogen a unos 89.500 refugiados.

“Estamos intensificando los esfuerzos, pidiendo ayuda a los equipos de compañías privadas para complementar el trabajo de UNOPS en las carreteras de Jamam a Gendrassa” dijo Mireille Girard, Representante de ACNUR en Sudán del Sur. “Dadas las actuales inundaciones en la zona de Bunj, estos equipos de ingenieros tendrán un duro trabajo por delante a lo largo de las próximas semanas para asegurar el acceso humanitario de emergencia y completar la labor fundamental de trasladar a los refugiados a un terreno más seco”.

Por Kathryn Mahoney en Juba, Sudán del Sur.


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