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Tolerante e incansable, esta monja católica es una inspiración no sólo para la población congoleña, sino también para ACNUR y la comunidad internacional.

Historias con rostro

La hermana Angélique Namaika Imprimir

La hermana Angélique Namaika

Premio Nansen 2013

La hermana Angélique Namaika es una monja congoleña que lleva una década trabajando en Dungu, una localidad remota y aislada en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC). Ayuda a mujeres y niñas desplazadas que han sido obligadas a huir de sus hogares por los grupos armados, entre ellos el Ejército de Resistencia del Señor (Lord Resistance Army-LRA).

Se calcula que actualmente unas 320.000 personas se encuentran desplazadas en la región de Dungu a causa de actividades relacionadas con el LRA o por la amenaza de ataques. La brutalidad del LRA es bien conocida y los testimonios de las mujeres relatan la terrorífica naturaleza de los abusos a los que se han visto sometidas. El trabajo individualizado que realiza esta religiosa ayuda a las víctimas a recuperarse del trauma. Además de los abusos sufridos, estas mujeres y menores vulnerables a menudo se ven condenadas al ostracismo por sus propias familias y comunidades a causa de la difícil situación que han vivido. Se necesita un cuidado y tratamiento especial para ayudarlas a curar sus heridas y rehacer sus vidas.

La hermana Angélique también fue desplazada a causa de la violencia en 2009. Conoce de primera mano el dolor de tener que dejar todo atrás y, en parte, es esta experiencia lo que la empuja día tras día a recorrer kilómetros en bicicleta por sinuosos caminos llenos de socavones para llegar hasta quienes necesitan su ayuda.

En esta aislada región del noreste de la República Democrática del Congo, la religiosa ha dedicado su vida a ayudar a mujeres y niñas desplazadas para que lleguen a ser autosuficientes y sean de nuevo aceptadas por sus comunidades.